VIH - Sida
Social
Una epidemia estática
miércoles, 18 junio 2008
Autor: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt)
Estimaciones más precisas siguen mostrando que los esfuerzos en salud pública tienen poco éxito a la hora de controlar el número de nuevas infecciones por VIH en EE.UU.
Veintisiete años después de que los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés) publicaran un informe en el que se detallaba un brote misterioso de casos de neumonía, que posteriormente fue atribuido al sida, el número de personas con VIH/sida en Estados Unidos ha aumentado hasta un total aproximado de 1,2 millones de personas, según las cifras más recientes (véase el sitio web [en inglés]: www.cdc.gov).
La creciente prevalencia del VIH en EE UU puede atribuirse al espectacular descenso de la morbimortalidad relacionada con el VIH/sida. Desde los primeros días en que un diagnóstico equivalía prácticamente a una sentencia de muerte, los decesos relacionados con el VIH han descendido de forma significativa en EE UU (cayendo en más de un 70% tras el descubrimiento de la terapia antirretroviral de gran actividad [TARGA]). La que fuera la principal causa de muerte entre estadounidenses de 24 a 44 años de edad, actualmente es una enfermedad crónica que por lo general puede tratarse de forma eficaz con una combinación de fármacos antirretrovirales que actúan sobre el virus (o sus células diana) de distintos modos.
Sin embargo, lo que desconcierta en el campo de la salud pública son los últimos datos epidemiológicos, que ponen de manifiesto la existencia de una epidemia ‘estática’. En EE.UU, la incidencia del VIH (el número de nuevas infecciones que se producen anualmente) no ha cambiado mucho desde 1994. A pesar de los esfuerzos continuos para mejorar la educación y promover intervenciones eficaces y accesibles (como es el caso de los condones), las agencias de salud pública han tenido poco éxito a la hora de controlar el número de nuevas infecciones por VIH a lo largo de los últimos quince años.
Esta preocupante tendencia se destacará en el esperado informe epidemiológico realizado por los CDC que incorpora datos exhaustivos de los registros estatales y un método más preciso de identificar a las personas recientemente infectadas por VIH. Esta nueva metodología, conocida como algoritmo de prueba serológico para detectar la reciente seroconversión al VIH (STARHS, en sus siglas en inglés), emplea una combinación de la prueba habitual para el VIH, que detecta la presencia de anticuerpos frente al virus, junto con un ensayo menos sensible. Si los anticuerpos del VIH pueden detectarse mediante el ensayo normal, pero no a través del menos sensible, la metodología STARHS concluye que esta persona ha sido infectada recientemente por VIH, ya que sus respuestas de anticuerpos no son muy fuertes.
El año pasado, los CDC hicieron llegar las nuevas cifras de incidencia del VIH basadas en el método STARHS a una revista académica para asegurarse de que la metodología, los datos resultantes y las conclusiones tenían rigor científico. La agencia afirma que aún se están revisando los datos, pero se espera que las nuevas estimaciones de incidencia se hagan públicas en algún momento a lo largo de este año. Lo más probable es que muestren que el número de nuevas infecciones por VIH en 2006 fue significativamente mayor, puede que hasta en 20.000 infecciones, que la estimación anual de 40.000 nuevos casos de VIH por año que los departamentos de salud pública citan de forma sistemática desde 1994. Los expertos familiarizados con la nueva metodología afirman que seguramente los CDC no presentarán los datos epidemiológicos más precisos como una prueba de un importante resurgimiento de la incidencia total, sino que más bien pondrán el énfasis en lo poco que se ha progresado en la prevención de la propagación del VIH entre adultos, sobre todo en las poblaciones en situación de riesgo. "Probablemente sólo se trate de un ajuste al alza y de una estimación más precisa de lo que ha estado sucediendo la última década", declaró Walt Senterfitt, un epidemiólogo de California (EE.UU) implicado en el Proyecto Comunitario de Movilización sobre VIH/sida (CHAMP, en sus siglas en inglés), una alianza nacional de activistas en el campo de la prevención.
También se espera que los datos de incidencia ofrezcan una imagen mucho más clara del rumbo que ha tomado la epidemia en EE.UU y que, finalmente, proporcionen a los investigadores que llevan a cabo ensayos clínicos de vacunas, microbicidas y otras intervenciones biomédicas unas estimaciones más fiables de la incidencia en las poblaciones de alto riesgo. Esto es especialmente importante a la hora de diseñar futuros estudios de eficacia. El ensayo de Fase IIb STEP, que contó con 3.000 hombres y mujeres de América del Norte y del Sur, el Caribe y Australia, fue interrumpido en septiembre del año pasado después de que la vacuna candidata de Merck (MRKAd5) basada en el adenovirus de serotipo 5 (Ad5) no mostrara ningún tipo de protección frente a la infección (véase '¿Un paso atrás?' IAVI Report, Sept.-Dic. 2007). La mayoría de los voluntarios del estudio eran hombres que practican sexo con hombres (HSH), aunque también había 1.100 mujeres en situación de alto riesgo de infección. Durante el ensayo, sólo una voluntaria, perteneciente al grupo de la vacuna o al del placebo, se infectó por VIH.
El equipo de investigadores afirmó que la baja incidencia del VIH en mujeres observada durante el ensayo probablemente se debió a la menor prevalencia del virus entre los hombres heterosexuales en comparación con los HSH en Estados Unidos. Las estimaciones de incidencia actualizadas ayudarán a los investigadores a identificar dónde están las mujeres en una situación especial de alto riesgo de infección y serán útiles en sus esfuerzos de inscripción de participantes en futuros ensayos de prevención del VIH (véase 'Cuestiones básicas' en este mismo número).
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