VIH - Sida
Psicológica
VIH-SIDA sin etiquetas
sábado, 26 agosto 2006
Autor: Redacción Universia
A través de un trabajo de grado elaborado en la Especialización en
Bioética de la Universidad Javeriana se pretende rescatar el derecho a
la intimidad como fundamento preventivo de la epidemia global del
VIH-SIDA.
Frente al tema del VIH-SIDA son
muchos los que consideran que el interés general de la sociedad
prevalece sobre el de un individuo en particular. Ello se evidencia
cuando se les pregunta si consideran que los profesionales de la salud
deberían revelar el estado seropositivo de un individuo para prevenir
contagios posteriores. La mayoría afirma que sí.
Sin embargo,
un trabajo académico realizado por el experto Ricardo Luque, asesor de
la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de la Protección
Social, para optar al título de especialista en bioética de la
Universidad Javeriana, plantea que revelar esa condición viola el
derecho a la intimidad de las personas que viven con la enfermedad y
que las pérdidas en ese sentido son tanto o más graves que no utilizar
el condón para protegerse.
"Imaginemos que tú eres una persona
infectada y me dices a mí, que soy médico, que tienes la enfermedad. De
pronto, llega un conocido mutuo y te pregunta si es verdad que estás
infectado. ¿Volverías a mi consultorio? Por su puesto que no y tampoco
traerías a tu pareja para encontrarle una solución al problema.
Entonces date cuenta cómo una falta a la confidencialidad hace perder
credibilidad y confianza y aleja a las personas de los servicios de
salud. Las faltas a la confidencialidad estigmatizan a las personas,
les hacen perder el sentido de conectividad consigo mismas y con los
demás y, sobre todo, hacen que la epidemia permanezca oculta".
Según
el especialista, si se hace un análisis de cómo puede aportar la
bioética a la construcción de mejores normas y de mejores formas de
actuación que respondan a las preguntas que hay en torno al tema del
VIH-SIDA es necesario apoyarse en el discurso de los derechos humanos,
que se fundamenta en la dignidad de la persona humana.
"¿Cómo
podemos definir esa dignidad? Es aquello que nos cualifica como seres
humanos, y si hay algo que nos dé la calidad de seres humanos es el
concepto de libertad. Somos capaces de optar, a diferencia de los
animales, de construir un proyecto de vida y eso lo hacemos desde la
intimidad, desde lo interior o lo muy interior".
El académico
señala que se tiende a poner la responsabilidad de la epidemia
únicamente en aquellos que han tenido un diagnóstico positivo. Sin
embargo, en el tema del SIDA realmente no hay culpables, la
responsabilidad es compartida. "Tan responsable es el infectado como el
no infectado que tiene relaciones con una persona sin protegerse".
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