VIH - Sida
Pedagógica
VIH, Sida y el rol de los maestros
miércoles, 05 marzo 2008

Autor: Lucinda Ramos, Unesco Breda
Los maestros que viven o están afectados por el VIH enfrentan retos desconocidos desde hace 15 años. El VIH y el Sida han destacado la importancia de los profesores como modelos de roles que encarnan la tolerancia en un entorno donde prevalecen el estigma y la discriminación.
Los profesores en el África subsahariana, especialmente en los países más golpeados por la epidemia, enfrentan muchos desafíos, incluyendo una creciente carga de trabajo debido al absentismo, licencia por enfermedad y muerte. Quienes no viven con el VIH a menudo están afectados por él y quizá cuidan a parientes enfermos.
Quienes viven con el virus enfrentan una baja autoestima, así como el estigma y la discriminación de sus comunidades.
En las aulas y entornos no formales, las expectativas respecto de los profesores han cambiado, pues cada vez más se les pide que brinden educación en materia de VIH y
Sida, y que actúen como consejeros de los huérfanos y niños vulnerables. Además de su papel tradicional, el maestro debe ser capaz de ofrecer educación preventiva, atención y apoyo a los estudiantes afectados por la epidemia.
Sin embargo, así como la percepción de los roles de los profesores están cultural y socialmente condicionados, también lo están las barreras para mitigar la enfermedad, tales como el silencio, la vergüenza, el estigma y la discriminación. Un profesor necesita ser preparado como un responsable de la toma de decisiones profesional, y debe comprender y responder al contexto personal, social y cultural en el que viven los estudiantes.
Las competencias que los profesores deben adquirir a fin de abordar eficazmente la epidemia no han sido adecuadamente abordadas durante su formación profesional.
Capacitarlos para asumir su rol y convertirse en “militantes” supone estimularlos para enfrentar sus emociones, de modo que puedan reflexionar sobre ellas y compartir sus experiencias. Parte de la enseñanza más eficaz en materia de VIH y Sida se nutre de experiencias y anécdotas personales.
A continuación presentamos cinco dimensiones relacionadas con el profesionalismo del profesor a fin de ofrecer una base conceptual para repensar las acciones y actividades que ellos deben emprender en países con alta prevalencia del VIH:
Las emociones de los profesores
Las emociones que rodean la epidemia son complejas y difíciles de manejar, pues el silencio, el estigma y la vergüenza que rodean el VIH y el Sida están enraizados en el rechazo. Las emociones fuertes pueden desempeñar un papel en la vida diaria, ya sea debido a un profesor seropositivo distante y retraído, o cercano y que apoya a los niños y colegas afectados por el VIH, que participa frecuentemente en funerales o en el enfrentamiento del estigma y la discriminación. Es crucial reconocer la importancia de la “inteligencia emocional” de los profesores cuando enfrentan el VIH y el Sida.
El conocimiento y las actitudes positivas de los profesores
Un conocimiento riguroso de la epidemia, así como actitudes y comportamientos positivos, se consideran ventajas clave para brindar educación en VIH y Sida, y reforzar la calidad del aprendizaje.
Apertura y cooperación
Los profesores necesitan apoyarse unos a otros. El frecuente absentismo del personal docente es una amenaza importante a la calidad del aprendizaje y es desmoralizante para todos. Para que las escuelas respondan adecuadamente a este y otros retos, es vital un modelo basado en la cooperación profesional con apoyo de los directores.
Juicio de los profesores
En un contexto social donde se confía poco en los profesores, su capacidad para ejercer el buen juicio es esencial. Los profesores no pueden aceptar ser considerados vectores de la enfermedad y deben dar el buen ejemplo en su vida personal y sexual.
Liderazgo y dinamismo
Los profesores necesitan asumir roles formales e informales, y ser miembros activos de la comunidad. A fin de crear estructuras adecuadas a nivel de la escuela, tales como clubes, comités y grupos de educación de pares, los profesores que son líderes y pueden movilizar la participación de la comunidad en los programas de prevención tendrán mucho más éxito.
Analizar el desarrollo del profesor desde la perspectiva de la problemática del VIH y el Sida crea oportunidades para revisar los roles y sistemas profesionales. Las cinco dimensiones presentadas previamente son esenciales para una enseñanza y aprendizaje de calidad.
Para mayor información sobre la Iniciativa para la Formación de Profesores en el
África subsahariana de la Unesco. Escribir al correo: - Véase: www.unesco.org/education/TTISSA/
Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.
Por favor valídese o regístrese.
ENLACES PATROCINADOS