miércoles, 12 diciembre 2007

Autor: Project Inform
La práctica de un sexo más seguro y los mensajes sobre la prevención del VIH con frecuencia están destinados únicamente a las personas no infectadas. Sin embargo, la prevención del VIH y de otras infecciones también sigue siendo un factor muy importante para las personas con VIH.
Ya sea que el compañero sexual de cada cual sea seropositivo, seronegativo, mujer, hombre o personas transgénero, existen muchas razones para prestar atención a la prevención y para tener relaciones sexuales más seguras. La presente publicación explora algunas de las inquietudes más comunes sobre las posibles transmisiones sexuales entre las personas con VIH.
¿Cuál es el riesgo de contagiar el VIH a mi compañero/a sexual que es seronegativo/a?
Una preocupación de muchas personas con VIH es la de contagiar a su compañero(s). Si bien abundante evidencia sugiere que los hombres son más propensos a transmitir el VIH que las mujeres, también las mujeres pueden contagiar a compañeros sexuales no infectados—tanto del género masculino como femenino. Esto se debe a que el VIH se presenta en la sangre (incluyendo los flujos menstruales), las secreciones vaginales, así como en las células de los conductos vaginal y anal. De hecho, es posible encontrar niveles elevados del VIH en estas áreas incluso cuando hay una presencia baja del VIH en la sangre.
En el caso de las mujeres, los niveles del VIH en las secreciones vaginales aumentan considerablemente cuando se presentan afecciones ginecológicas como infecciones por levadura o inflamaciones. Numerosos estudios en tubos de ensayo muestran que algunas enfermedades de transmisión sexual (STD, por sus siglas en inglés), como la clamidia, incrementan la reproducción del VIH. La inflamación vaginal, un síntoma común de estas infecciones, produce la concentración de raspaduras y cortes minúsculos en la delicada membrana de la zona vaginal que consecuentemente puede albergar el VIH. Los niveles de VIH también pueden aumentar temporalmente después del tratamiento de algunas de estas afecciones.
Del mismo modo, los hombres que presentan una enfermedad de transmisión sexual activa, y de manera particular un herpes activo, tienen una mayor propensión tanto a adquirir como a transmitir el VIH. Por otra parte se tiene menos información sobre la posibilidad de que los niveles del VIH sean de hecho más elevados en la sangre y el semen en los hombres que presentan una infección activa STD; lo que no cabe duda es que cualquier infección que produzca una lesión, como es el caso del herpes, proporciona un portal por el cual puede introducirse el VIH, lo cual hace más factible la transmisión. Hay estudios que demuestran que incluso cuando un hombre presenta en el flujo sanguíneo niveles indetectables del VIH, esos niveles sí que son detectables en el semen y los flujos que preceden el orgasmo. La transmisión del VIH por parte de hombres con niveles indetectables del VIH en la sangre, ha sido documentada en numerosas ocasiones.
En breve, si la persona no está practicando relaciones sexuales más seguras, no hay manera de saber en qué momento existen mayores probabilidades de contagiar el VIH al compañero o compañeros sexuales. Estar en contacto con secreciones anales o vaginales, semen u otros flujos sanguíneos con niveles elevados del VIH aumenta el riesgo de transmisión. Este riesgo se incrementa aún más cuando la pareja sexual está experimentando una infección o inflamación. También es posible que existan infecciones activas o afecciones ginecológicas sin que aparezcan síntomas o sin que la persona lo sepa. (Para consultar las recomendaciones generales en lo referente a prácticas sexuales más seguras, ver debajo).
Por último, un número de casos registrados indica que en numerosas ocasiones personas con VIH han transmitido a sus compañeros infecciones del VIH resistentes a varios medicamentos. En otras palabras, esto significa que los compañeros recientemente infectados adquieren una modalidad del virus difícil de tratar con medicamentos contra el VIH, lo cual los deja con opciones limitadas para tratar las infecciones.