VIH - Sida
Pedagógica
Educación sexual y orientación sexual
jueves, 05 julio 2007

Autor: La Iniciativa Latinoamericana
El concepto del trabajo de orientación sexual, como instrumento preventivo contra el Sida, el embarazo precoz, el aborto y las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) está pasando por innumerables transformaciones. Su espacio está siendo discutido intensamente tanto en la familia, como en la escuela o en la comunidad.
La propia expresión “Educación Sexual” ya cayó en desuso, y los especialistas se preguntan: ¿Es posible educar a alguien sexualmente? Según explicaciones dadas por el Multirio, Organismo Gubernamental de Río de Janeiro, Brasil, la diferenciación de los términos indica significados diferentes.
“Otros autores consideran la orientación sexual derivada del concepto pedagógico de orientación educativa, definido como un proceso de intervención sistemática en el área de la sexualidad, realizada, principalmente en las escuelas, por un educador u otro profesional, capacitado para tal efecto, y se aproxima de lo que denominamos educación sexual formal”.
De acuerdo con la Guía de Orientación Sexual, publicación traducida y adaptada por tres ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) la orientación sexual, “cuando es utilizada en el área de la educación, deriva del concepto pedagógico de Orientación Educativa, definida como el proceso de intervención sistemática en el área de la sexualidad, realizado principalmente en las escuelas”.
Presupone dar informaciones sobre la sexualidad y la organización de un espacio de reflexión y preguntas sobre posturas, tabúes, creencias y valores respecto de las relaciones y comportamientos sexuales. “La Orientación Sexual abarca el desarrollo sexual entendido como: salud reproductiva, relaciones interpersonales, afectividad, imagen corporal, autoestima y relaciones de género.
Enfoca las dimensiones fisiológicas, sociológicas, psicológicas y espirituales de la sexualidad, a través del desarrollo de las áreas cognitivas, afectivas y del comportamiento, que incluyen las habilidades para la comunicación eficaz y la toma responsable de decisiones”, explica la Guía.
Mientras tanto la Educación Sexual, según la Guía, incluye todo el proceso informal mediante el cual aprendemos sobre la sexualidad a lo largo de la vida, “sea a través de la familia, de la religión, de la comunidad, de los libros o de los medios de comunicación”.
La psicóloga Helena Lima, coordinadora de proyectos de orientación sexual en escuelas tradicionales de San Pablo (Brasil) y actualmente directora de la Unidad Perdizes del Colegio Pentágono, piensa que la temática de la sexualidad es parte tan integrante del niño como cualquier otra, y merece atención en la medida necesaria. “Los niños tienen estímulos de sobra con relación a la sexualidad y otros aspectos de la vida.
Así como se le aclara al niño que debe cruzar la calle mirando a ambos lados, cepillarse los dientes, lidiar con horarios, dinero, aprender los colores, es fundamental que aprenda a comprender sus sentimientos en general, incluso los de la sexualidad”.
De acuerdo con esta especialista, la falta de conocimiento, lo que no se dice, también genera fantasías y angustias. “Entonces, no es cuestión de dibujar cigüeñas y estrellas en el cuaderno ni tampoco de forzar una ampliación del tema. Lo importante es que el orientador abra espacio para las dudas y responda aquello que le preguntan. Así de simple”, enseña.
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Educación sexual y orientación sexual
Para Helena Lima no existe una edad ideal para comenzar el trabajo de orientación sexual. Ella tiene en consideración, incluso, el contexto religioso y el espacio en el cual esta orientación será dada. Según ella, si el espacio es la escuela, la orientación debe ocurrir desde siempre. “Socialización, clase, profesora, compañerito, recreo, educación física, todos son espacios de intervención”, pregona. “En casa, también desde siempre, pero cuando es solicitado. Nada de parar la actividad del día y decir: ‘vamos a hablar de sexo’.
Esto lleva inevitablemente al fracaso, a la vergüenza, a los excesos. En resumen, la edad ideal es aquella en la que se presenta la inquietud. Y cuanto más contextualizado, cuanto menos reflectores se dirijan al ‘sexo’, tanto mejor. El sexo no es una dimensión aparte de la existencia, es una más, con sus importancias y dificultades...”, explica la bióloga y psicóloga.
Quién está habilitado para dar orientación sexual
En la opinión de Helena Lima, el profesional más indicado para realizar la orientación sexual en la escuela sin duda es el psicólogo con sólida formación en el área biológica, por lo menos en un primer momento.
“Pero, por ser este un tema complejo que exige sobre todo confianza, puede ser cualquier profesional (un profesor, pensando en la escuela) que tenga preparación teórica y despierte vínculos y confianza en sus alumnos”, agrega. Ya Marcelo Sodelli, master en sicología de la educación y director clínico del Núcleo de Estudios y Temas en Psicología (Netpsi), piensa que la gran mayoría de las veces, el papel del interlocutor recaerá realmente en el profesor, que en estos casos también carece de entrenamiento y orientación.
Piensa que los proyectos de prevención son más eficaces cuando los profesores están involucrados, y que ellos, en su gran mayoría no se sienten preparados para ejercer esa función.
Según la Guía de Orientación Sexual, el trabajo puede ser realizado por “un educador u otro profesional capacitado para iniciar una acción planificada, sistemática y transformadora, con el objeto de promover el bienestar sexual, a partir de valores basados en los derechos humanos y relaciones de igualdad y respeto entre las personas”.
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