VIH - Sida
Jurídica
Prostitución: desacuerdos entre Brasil y EEUU
viernes, 11 agosto 2006
Autor: Larry Rohter (New York Times)
Bajo la ley brasileña, intercambiar dinero por sexo no es un hecho
condenable ni un delito menor como lo sería una falta de tránsito. Esto
ha puesto en peligro la ayuda que recibe de parte de los Estados Unidos
para apoyar programas de prevención contra el sida.
En Brasil, Fio da Alma es
uno de los 30 grupos que desarrollan actividades en el ámbito del
trabajo sexual en un esfuerzo conjunto que involucra a Da Vida, que
distribuye más de un millón de condones al mes como parte de la
estrategia gubernamental de prevención del sida.
Hasta hace
poco, este era uno de los varios programas financiados en parte por la
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)
hasta el año 2008. Sin embargo, Brasil optó por no tomar la ayuda de
US$40 millones del apoyo norteamericano antes que cumplir con una
demanda del Congreso estadounidense para que los grupos que reciben
fondos de los Estados Unidos condenen explícitamente la prostitución.
Brasil
y la Administración Bush buscaron un punto medio para superar las
diferencias sobre temas relacionados con el sida sin violar sus propios
principios. Brasil opera un programa de intercambio de agujas y
jeringas estériles para usuarios de drogas inyectables, y rechaza el
énfasis de los Estados Unidos en el enfoque ABC, que involucra la
abstinencia, la fidelidad, y en último término los condones. Pero en el
tema de la prostitución, no parece ser posible un compromiso. Bajo la
ley brasileña, intercambiar dinero por sexo no es un hecho condenable
ni un delito menor como lo sería una falta de tránsito.
"La ley
[estadounidense] dice que los grupos deben oponerse a la prostitución,
y nosotros la haremos cumplir", dijo el Dr. Mark Dybul, coordinador
adjunto y oficial médico en jefe de la iniciativa contra el sida de la
administración Bush. "Creemos que la prostitución es algo malo, tanto
en el tema del VIH como para el individuo. Pero nosotros nos oponemos a
la actividad, no a la persona", añade.
El contraste con la
posición brasileña es significativo. "Nosotros vemos a las prostitutas
como compañeras de trabajo eficientes y competentes" para ayudar a los
brasileños a evitar el sexo riesgoso, dijo el Dr. Pedro Chequer,
director del programa brasileño de sida. En 1990, Brasil y Sudáfrica
tenían cada uno una prevalencia de VIH en adultos de 1 por ciento. Hoy
en día, la tasa en Brasil cayó a la mitad, mientras que algunos
estudios señalan que el 20 por ciento o más de los sudafricanos en edad
reproductiva tienen VIH/sida.
Traducido por: César Nureña, Impacta Salud y Educación
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