VIH - Sida
Económica
Sida y seguridad nacional
jueves, 27 julio 2006
Autor: Council on Foreign Relations
Un informe publicado recientemente estudia las implicaciones que el VIH
y el sida tienen en la seguridad nacional, la economía y las
estructuras sociales. Recomienda el uso de la epidemiología molecular
para detectar los focos de amenaza, un mayor énfasis en la inversión de
los países ricos en programas de prevención y hace un llamado a los
países más afectados para que protejan a sus elites.
La pandemia de VIH/sida está afectando la seguridad de los Estados de todo
el mundo, debilita las economías, las estructuras de gobierno, las
fuerzas militares y de policía, y las estructuras sociales. Esta es la
principal conclusión de la reciente publicación titulada: Council Report, HIV and National Security: Where Are the Links?
"Hoy más que nunca antes, las amenazas están relacionadas y una amenaza
para uno es una amenaza para todos. La vulnerabilidad mutua entre
débiles y fuertes nunca estuvo más clara... la seguridad de los Estados
más influyentes puede estar condicionada por la habilidad de los
Estados más pobres de contener una enfermedad emergente".
El
reporte, escrito por la periodista Laurie Garrett, ganadora del Premio
Pulitzer y Miembro Honorario del Consejo para la Salud Global, sostiene
que los Estados con los índices más altos de infección por VIH en la
población trabajadora y productiva, han logrado mantenerse estables
mediante la replicación de innumerables mecanismos de control. Pero
muchos de estos Estados, a la vez que controlan, están experimentando
pobreza masiva, tuberculosis, malaria resistente a medicinas,
conflictos regionales y son el escenario de varios otros serios
problemas. El VIH agrava cada uno de estos problemas y, en
consecuencia, disminuyen el afecto de los mecanismos diseñados para
controlar el sida al punto de hacerlos fracasar.
Estos efectos
se están sintiendo desde antes de que la gran ola de propagación de la
enfermedad del sida y las muertes ocasionadas por ésta se diera en
estos países; se estima que empeoren en los próximos 10 años. "La
pandemia afecta en la actualidad a cerca de 40 millones de personas, ha
dejado huérfanos a más de 12 millones de niños y ha matado a más de 20
millones de personas".
En los países menos afectados, incluyendo
aquellos de Europa occidental y América del Norte, el impacto del VIH
en la seguridad nacional se manifiesta en un resentimiento contra
Occidente, debido al acceso a los medicamentos vitales; el uso del VIH,
en sí, como un arma o acusación; potencial baja en las inversiones;
aumento de las probabilidades de inestabilidades locales en áreas
estratégicas; y demanda creciente de inversiones financieras y
logísticas en áreas fuertemente afectadas. Mientras los vínculos entre
la pandemia y el terrorismo son, sin duda, exagerados, el reporte del
Consejo advierte que la propagación del VIH contribuye a la alineación
social y podría propiciar área de operación para las fuerzas
terroristas externas.
Algunas de las recomendaciones del reporte son:
Las
advertencias acerca de la propagación del VIH en un Estado, o del uso
del virus como un arma, deben ser verificadas mediante el uso extensivo
de redes y bases de datos de epidemiología molecular. "La epidemiología
molecular debe tenerse en cuenta como una herramienta de verificación,
tanto para refutar falsas acusaciones de un Estado contra otro, como
para identificar amenazas reales de un Estado contra sus vecinos".
Los
países más afectados y pobres deben asumir direccionamientos para
preservar a sus elites entrenadas, tanto en los sectores militares como
civiles, a través de la provisión de medicamentos antirretrovirales.
"La estabilidad de los Estados con altos índices de infección por VIH
también puede estar amenazada... mediante un proceso de erosión de sus
poblaciones de elite, su liderazgo político, sus profesionales
universitarios, y sus fuerzas de trabajo capacitadas". Sin embargo, el
reporte advierte que el acceso limitado a las elites puede desmoralizar
o desestabilizar a la población rasa o general.
Los gobiernos de
los países ricos deben incrementar el apoyo en los esfuerzos por
disminuir el VIH/sida en los países más afectados, y sobre todo en los
programas para la disminución de la pobreza. "Además, deben reconocer
que estos propósitos de donación no pueden ser revocados en una fecha
posterior, ya que esta revocación terminaría indudablemente en la
muerte inmediata de los pacientes portadores de VIH que dependan de los
tratamientos".
*Traducción de Luis Fernando Páez, Universia Colombia
Más información:
Council Report, HIV and National Security: Where Are the Links?
http://www.cfr.org/pdf/HIV_National_Security.pdf
Press Release
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