Vigía del idioma
Número 14 (Agosto de 2007)
Colombianismo III
miércoles, 23 julio 2008

Autor: Carlos Patiño Rosselli - Academia Colombiana de la Lengua – Universidad Jorge Tadeo Lozano
Siendo Colombia un país de variada geografía lingüística, es natural que el estudio del léxico regional haya seducido a diversos investigadores. Contamos, así, con un cierto número de trabajos, ya algo añejos, producidos por conocidas personalidades como son, por vía de ejemplo, los referentes al lenguaje bogotano de Manuel José Forero (1972) y Luis Alberto Acuña (1983) y Pedro María Revollo (1942), al área vallecaucana de Leonardo Tascón (s.f.), al habla santandereana de José Sánchez Camacho (1958), etc.
Es satisfactorio constatar que el amor al lenguaje unido a la vocación investigativa no da muestras de agotarse en el país y siguen apareciendo contribuciones lexicografitas sobre diversas regiones. Queremos en esta nota iniciar el comentario de algunos de estos trabajos más recientes con el Lexicón del Valle de Upar (Instituto Caro y Cuervo, 1994), en homenaje a la memoria de su autora Consuelo Araujonoguera.
Esta obra no se limita al léxico, propiamente dicho sino que también incorpora “modismos”, giros, interjecciones, locuciones, dichos, refranes y coplas del habla popular vallenata”. En la introducción, la autora repasa las principales peculiaridades fonéticas y gramaticales, entre las cuales tienen especial interés las formas verbales correspondientes al pronombre vos, pero con vocalización de la s final (tenei ‘tienes’ dejai ‘dejar’), las cuales todos los colombianos hemos oído con sorpresa en los cantares vallenatos ya que el voseo es ajeno al resto de la costa norte con excepción del palenquero. También llama la atención el cambio de posición del pronombre personal en expresiones como se te va a caé el muchacho de la hamaca o mes se dañó el reló.
La autora distingue convenientemente entre voces castellanas que han adoptado en esa región pronunciación y significado divergentes y términos “inventados por el talento del pueblo vallenato”. En el primer caso están vocablos como redoblar ‘Amacizar la pareja’, fregatina ‘Necedad’, pechichón ‘Malcriado’, piedrero ‘Malgeniado’, resoluto ‘Desorden’, etc. En el segundo, expresiones como arenque ‘Alboroto’ faracateo ‘Necedad persistente, alboroto’, trenquipe ‘Alcahuete, compinche’, tucutaca ‘Incógnita, misterio’, etc.
En la sección paremiológica encontramos simpáticos refranes como Cachaco, palomo y gato, tres animales ingratos, Cuando uno está pa bollo del cielo le caen las hojas, El muchacho que es gritón y la mamá que lo pellizca, etc.
El Diccionario de parlache (2005) es obra de Luz Stella Castañeda Naranjo y José Ignacio Henao Salazar, profesores de la Universidad de Antioquia que ya habían publicado El parlache (2001) para dar a conocer el notable fenómeno que es este sociolecto de los jóvenes de estrato popular en Medellín y zonas aledañas, que es en gran parte el trasunto lingüístico de la épocas de narcotráfico y violencia que el país conoce.
La riqueza e interés del material presentado por los mencionados autores son muy grandes y nos ocuparán en próxima ocasión; bástenos aquí entresacar algunos ejemplos como Cilantro ‘Marihuana’, Colacho ‘Licor’, combinación de alcohol con gaseosa’, Dedicaliente ‘Matón’, Entierrado ‘Armado’, Gamero ‘Gamín’, Lata ‘Navaja’, arma blanca’, Melona ‘Comida, Parcero ‘amigo, compañero’, Parca ‘Carro de policía’, Rana ‘Soplón’, etc. Todas las expresiones están acompañadas de breves textos de habla parlache que precisan el sentido y lo muestran en su auténtico contexto.
Es sabido que la variedad lingüística nariñense tienen rasgos particulares que la hacen especialmente digna de escrutinio, no solo por el importante componente quechua en el vocabulario y la toponimia sino por ciertas construcciones sintácticas ajenas al español general (traerisme un cuy ‘tráeme un cuy) y una morfología inundada de diminutivos (traemelito aquisito no más). La bibliografía existente sobre el tema se enriquece ahora con el valioso Diccionario de la Lengua Pastusa (Pasto: Graficolo, 2006) de que es autor el médico Rafael Sanz Moncayo. La obra abarca Voces, Locuciones, una Sección Analógica (grupos semánticos), un léxico de la Rima y un Glosario Quechua.
El Diccionario de voces típicas del Litoral Pacífico colombiano cuyo autor es Álvaro León Benítez Acevedo, ha sido objeto de una segunda edición (2005) ampliada que, además del vocabulario regional, contiene adivinanzas, dichas y refranes, recetas de culinaria e información biológica e histórica.
Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.
Por favor valídese o regístrese.
ENLACES PATROCINADOS


