Vigía del idioma
Número 12 (Octubre de 2006)
Colombianismos (I)
jueves, 06 septiembre 2007

Autor: Carlos Patino Rosselli - Academia Colombiana de la Lengua - Universidad Jorge Tadeo Lozano
Como ha ocurrido en los demás países hispanoamericanos, en el nuestro, a la vez que se ha mantenido la estructura básica del español, el léxico ha experimentado una notoria diferenciación debido a la progresiva aparición, en este terreno, de fenómenos ajenos a la península. Lo cual es perfectamente comprensible dado que el vocabulario es el nivel lingüístico que refleja y recoge más directamente las alteraciones de la sociedad y la cultura.
Ya Rufino J. Cuervo en sus memorables Apuntaciones criticas sobre el lenguaje bogotano (1867-72) examinó un gran acopio de discrepancias léxicas entre el uso santafereño y el peninsular. Censuraba, por ejemplo, que se dijera achucharrar en vez de achicharrar, dispensa por despensa, bandeja por fuente, refundir por extraviar, temperar por mudar de aires, etc. Pero para Cuervo se trataba de "conformar nuestro lenguaje con el de Castilla" y las Apuntaciones eran una contribución a ese propósito; de manera que su mensaje era el de evitar los "idiotismos".
Hoy día, sin duda, la perspectiva sobre esta cuestión es diferente. El ideal del lenguaje castizo (es decir, el uso castellano sin elementos extraños) tiene ya poca vigencia, dado el pie de igualdad en que están -por acuerdo sobre ello a ambos lados del océano-las modalidades lingüísticas hispanoamericanas con las españolas.
De lo que se trata es, entonces, de registrar en la forma más amplia posible, y de acuerdo con las pautas de la lexicografía científica, el caudal de colombianismos empleados en diferentes regiones y sectores de nuestra sociedad. Si la lengua, como expresó Cuervo en una frase famosa, es el símbolo de la patria, se estará cumpliendo así una tarea de alta significación sociocultural.
En las voces propias del habla colombiana, el proceso lingüístico más frecuente que ha actuado es, probablemente, el cambio semántico en sus distintas modalidades. Como ejemplos podemos mencionar el adjetivo manteco 'sucio, desaseado', producto de una metonimia a partir de manteca; en correrse 'desistir de alga' se ve una derivación metafórica de correr; una pequeña ampliación semántica ha hecho que provocar 'incitar' pase a significar también 'apetecer' entre nosotros; y el mismo fenómeno, en mayor grado, está produciendo el abuso con que se emplea ahora el verbo regalar, que ha invadido los predios semánticos de 'vender', 'prestar', 'dar', etc.
Otra fuente de colombianismos léxicos son los contactos de lenguas que tuvieron lugar en el pasado, tanto en relación con las lenguas indígenas como respecto de los idiomas que hablaban los esclavos africanos traídos al Nuevo Mundo.
Indigenismos son, por ejemplo, cuchuco, china, mucura, nigua, pita,. quincha, unche y muchísimos más, mientras que el rastro lingüístico del África lo vemos en voces como ñame, banana, bunde, biche, guarapo, etc.
Afortunadamente en este país es grande el interés por el idioma y el tema de nuestras peculiaridades léxicas ha sido objeto de un buen número de obras, tanto en el pasado como en la actualidad. Pero esto será asunto de nuestra próxima nota.
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