Vigía del idioma
Número 11 (Junio 2006)
Sobre los americanismos
sábado, 05 agosto 2006

Autor: Carlos Patiño Roselli
El contacto intercultural derivado del Descubrimiento produjo el ingreso a la lengua española – sobre todo en las colonias americanas – de gran cantidad de nuevas palabras con que se nombraban las nuevas realidades que hallaron los españoles a este lado del océano. Estos primeros americanismos léxicos provenían, naturalmente, de los vernáculos indígenas, adaptados a la fonética castellana.
El primer conjunto de lo que entonces eran neologismos americanos fue el reunido por el cronista Fray Pedro Simón, como parte de sus famosas Noticias Historiales (1627), en buena hora publicado por el Instituto Caro y Cuervo en 1986 ( con estudio introductoria y notas de J.C. Mantilla R., O.F.M.). Este repertorio del benemérito franciscano, que llevaba el título de “Tabla para la inteligencia de algunos vocablos”, se compone de 156 voces de origen tanto indígena como castellano que se empleaban en las nacientes sociedades hispanoamericanas, cada palabra explicada de manera sencilla pero apropiada.
Entresacando algunos pasajes de las definiciones de Fray Pedro, sobre la Arracacha, por ejemplo, anota: “Sabrosas asadas y en la olla, y mejores para hacer conservas”. El artículo sobre el Bihao incluye el comentario: “Suelen remediar el hambre de los soldados en las jornadas, aunque no son muy sabrosas, antes desabridas”. Los Caymanes “Son unos valentísimos y feroces lagartos de agua y tierra, que son lo mismo que los cocodrilos del río Nilo de Egipto”. La Chicha “Es el vino que hacen los indios de su maíz, que embriaga si beben mucho” y las Naguas son “un faldellín blanco de lienzo que traen las mujeres en tierras calientes”.
Otros americanismos tempranos registrados por Fray Pedro Simón fueron Aguacates, Ajiaco, Ají, Barbacoa, Bahareque, Baquiano, Cabuya, Cazabe, Canoas, China, Ciénega, Encomendero, Fique, Guarapo, Guayaba, Guaduas, Hicotea, Huracán, Mazato, Múcura, etc.
Naturalmente, con el correr de los tiempos fueron ampliándose las peculiaridades léxicas en las diferentes regiones hispanoamericanas. Como se sabe, la intención de Rufino J. Cuervo al escribir sus Apuntaciones críticas al lenguaje bogotano con frecuente referencia al de los países de Hispano-América ( 1ª. Edición 1867-72), obra con que se inició el estudio científico del castellano del Nuevo Mundo, fue la de exponer las discrepancias surgidas en estos territorios respecto de la lengua tradicional, como una manera de contribuir al mantenimiento de la uniformidad de esta.
Esta uniformidad se ha mantenido en el nivel de la lengua culta, del registro formal, que es el pertinente “para la transmisión de las luces y para estrechar la fraternidad de pueblos de un mismo origen” como decía Cuervo. Lo cual no impide que en el habla coloquial cada país haya desarrollado rasgos propios y haya conformado, paralelamente al vocabulario del español general, un sector de léxico bien sea exclusivo o compartido con otras regiones hispanoamericanas.
Tomo del manual de español latinoamericano de John M. Lipski algunos ejemplos. En Bolivia calancho significa ‘desnudo’, sunicho es un ‘campesino recién llegado a la ciudad’, opa es ‘estúpido, torpe’ y huayna ‘joven’. En Chile llaman chiches al ‘dinero’, ampolleta al bombillo, futre a la ‘persona de clase alta’ y roto al ‘proletario’. En Méjico chamacos se les dice a los ‘niños pequeños’, chinar es ‘hacer el amor’, güeros son los ‘rubios’, órale equivale a ‘¡vamos!’ y jíjole es ‘expresión de sorpresa’.
La investigación de los americanismos es hoy rama fundamental de la lexicografía española y nuestro país, por medio del Instituto Caro y Cuervo, se ha asociado a esta gran tarea con la publicación en la imprenta de Hierbabuena de dos magnos proyectos: el de los lingüistas rumanos encabezados por Marius Sala, titulado: El español de América, Tomo I: Léxico, partes primera y segunda, 1982; y el dirigido por los hispanistas de la Universidad de Augsburgo Günther Haensch y Reinhold Werner, Nuevo diccionario de americanismos, tomo I: Colombianismos, Tomo II: Argentinismos y Tomo III: Uruguayismos, aparecidos los tres en 1993.
Como culminación, hasta el presente, de los diferentes aportes en el terreno de la lexicografía hispanoamericana se avanza actualmente en Madrid en la elaboración de un gran Diccionario de americanismos, con la colaboración de todas las Academias de la Lengua Española.
Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.
Por favor valídese o regístrese.
ENLACES PATROCINADOS