Vigía del idioma
Número 1 (2002)
El cáncer del anglicismo
sábado, 31 diciembre 2005

Autor: José Joaquín Montes Giraldo
Parece evidente que el peligro para la suerte futura del español no es la dialectización interna (por los usos variables de las diversas regiones) sino el alud aparentemente incontenible del anglicismo sintáctico y semántico (el anglicismo léxico, jamás es tan nocivo como el que toca a la estructura interna, gramatical); creo que de no cambiar en el curso del presente siglo la situación de absoluto predominio de los Estados Unidos en todos los órdenes (financiero, político-militar, tecno-científico) el influjo de su lengua irá desarticulando progresiva y rápidamente la estructura peculiar de nuestro idioma hasta convertirlo en una simple variedad del inglés. Menciono por ahora cuatro de los fenómenos más preocupantes que proliferan en los medios masivos de comunicación (prensa escrita, televisión, libros, etc).
1. La adopción por traductores apresurados y chapuceros (¡traduttore-tradittore!) del significado de billón estadounidense ('mil millones') que se sigue usando en la prensa (al menos en El Espectador) para cifras en dólares o también en sentido no monetario, como cuando se dice (El Espectador,
1-V-01, 6B) que "El consumo anual de cigarrillos por parte de los
colombianos es de veinte billones" (¡), como quien dice ¡500.000
cigarrillos para cada colombiano! mientras que se mantiene el sentido
tradicional ('un millón de millones') para cifras en pesos. Esto por
supuesto es absurdo, pues en las matemáticas no se admite la polisemia:
un número ha de representar una y sólo una cantidad y no varias
diferentes según las especies de que se trate.
¿Qué consecuencias trae
este uso? Que la duplicidad del sentido lleva a que la gente dude del
significado efectivo del término y en la duda prefiera evitarlo
recurriendo a la pesada expresión un millón de millones,
empobreciendo el idioma y alterando un microsistema léxico básico, el
de los conceptos matemáticos. Por este camino (la polisemia nociva) las
lenguas pueden ir perdiendo vigencia, uso, y llegar a desaparecer como
lo ha mostrado Marius Sala, "La disparition des langues et la
polysémie", en la Revue Roumaine de linguistique, VII 2, 289,
1999, con referencia al judeoespañol de Bucarest. Otros calcos menos
nefastos que proliferan únicamente: aproximación, acercamiento
(<ingl. approach) que casi ha desplazado a enfoque; replicar 'reproducir, repetir' (<ingl. replicate), literatura, 'bibliografía', etc.
2.
La predeterminación: Arco libros, Monte Ávila Editores, RTI Televisión,
Salitre Plaza Centro Comercial, Ditirambo Teatro, capital parqueaderos,
y centenares más; este esquema está alterando un principio básico de la
sintaxis del español y de las lenguas romances que tienen como norma
general la posdeterminación, esto es, modificante después del
modificado, por ejemplo, Televisión Española, Canal nueve, etc.
3.
El abuso vicioso del posesivo contra la estructura más propia del
español (y de la sintaxis romance) del simple artículo o del dativo
posesivo:
"Se lesionó su pierna" en vez de "Se lesionó la pierna",
"Su Excelencia agarra su cabeza entre sus manos" por "Su Excelencia se agarra la cabeza", etc.
4.
El empleo abundante de la pasiva con ser en vez de la cuasirrefleja
(una vez más la sintaxis inglesa -o germánica- frente a la romance):
"El trabajo del profesor es titulado" (El trabajo del profesor se
titula"), "Lostopónimos ...fueron clasificados" en vez de "se
clasificaron", etc.
A diferencia de los anglicismos
léxicos que afectan el sector superficial de la lengua, estos calcos
can carcomiendo como un cáncer silencioso e inadvertido la estructura
básica del idioma. Claro está que seguir insistiendo
en mostrar lo pernicioso de estos usos, -hace por lo menos 25 años
vengo haciéndolo en diversos artículos- parece tarea completamente
inútil, Vox clamantis in deserto, ante el avance arrollador de la mundialización globalizante.
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