Universidades
Proyectos estratégicos
Un propósito para la construcción de conocimiento
lunes, 26 mayo 2008

Autor: Unimedios - Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín
Bajo el objetivo de unir esfuerzos para compartir la infraestructura física de los laboratorios, generar el intercambio de recursos y construir conocimiento conjunto se llevó a cabo, en la UN en Medellín, la tercera reunión de los directores de los laboratorios de las Universidades que integran el G8.
Según José Isaac Jaramillo Moreno, jefe de laboratorios de la Universidad Pontificia Bolivariana, “en esta sección se busca definir los aspectos que deben regir la cooperación entre las ocho universidades miembros, los cuales se presentarán a los rectores para establecer los direccionamientos respectivos”.
El G8, conformado por las Universidades de Antioquia, de Medellín, Eafit, Pontificia Bolivariana, CES, la Corporación Universitaria Lasallista, la Escuela de Ingenierías de Antioquia y Nacional de Colombia, busca que todas estas instituciones puedan compartir sus laboratorios, es decir, que los alumnos puedan desplazarse entre los laboratorios de los claustros y hacer uso de los equipos para avanzar en sus investigaciones.
De acuerdo con Jaime Polanía, director de laboratorios de la Universidad Nacional –sede Medellín-, “la idea es no competir entre nosotros porque nuestra función, en primera instancia, no es ofrecer servicios sino formar”.
Hasta el momento el G8 de laboratorios viene conociendo la experiencia de los convenios de cooperación que hay entre las universidades, tales como el de servicios bibliotecarios. Posteriormente, se tiene previsto diagnosticar las fortalezas, las necesidades y las complementariedades que se puedan tener; observar cómo funcionan las experiencias piloto y establecer las reglas de juego del convenio.
Una de ellas, por ejemplo, es saber quién responde económicamente por el eventual accidente o daño físico que sufra un alumno o un implemento, pues debe definirse quién debería cubrir los gastos, si la universidad solicitante de la práctica académica o aquella que prestó sus instalaciones.
Para Jaime Polanía, “si nosotros uniéramos fuerzas, constituiríamos el clúster de laboratorios académicos más importante del país. Sin embargo, el proceso no es fácil, puesto que las ocho universidades tienen distintas normas, programas e instalaciones físicas”.
El ejercicio promete ser interesante al configurarse en una prueba de cooperación interinstitucional de entidades de educación superior públicas y privadas que, pese a tener una aparente competencia, se complementan en beneficio de su quehacer misional de ofrecer formación y servicios con calidad.
Según el docente investigador de la Corporación Universitaria Lasallista, Ricardo Sánchez, “es indudable la importancia de que los laboratorios comiencen a hablar entre ellos para conocer sus fortalezas”.
En la UN en Medellín se realizará la primera experiencia piloto, en la cual alumnos lasallistas han solicitado hacer uso de los laboratorios de la sede para hacer una práctica de cromatografía de gases.
Aunque se ha logrado un discernimiento interinstitucional, el G8 tiene el gran reto de definir los servicios que se subsidiarán, el reglamento disciplinario, los modelos de costos para el uso de los laboratorios y los planes de trabajo investigativos, con lo cual se lograría economizar a gran escala e intercambiar conocimiento.
“El alcance que esto puede tener dependerá de muchas cosas, pero será tan grande en tanto podamos ser capaces de innovar, incluso, en el pensamiento”, afirma José Isaac Jaramillo Moreno.
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