Tesis de grado
Matemáticas y Ciencias Naturales
¿Por dónde llegamos los colombianos?
jueves, 20 julio 2006

Autor: Víctor Solano Franco - Universidad de Los Andes
Una tesis de doctorado de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes muestra que Colombia fue más importante de lo que se pensaba en el momento de la población del continente americano y que los grupos fundadores de América son cuatro y no cinco como se había pensado recientemente.
Como un largo, larguísimo viaje a pie puede describirse la historia de las migraciones humanas desde que, como supone la ciencia hoy, nuestros antepasados salieron de África. La teoría tradicional dice que los primeros pobladores de nuestro continente llegaron por el estrecho de Bering desde Siberia después de haber pasado por Europa.
Imaginemos a varias generaciones de esos caminantes descendiendo desde lo que hoy es Alberta (Canadá) hasta la Patagonia. Imaginemos ahora el momento en que esos migrantes llegaron a lo que hoy es Colombia.
Una gran cadena montañosa, la por entonces joven cordillera de los Andes, fue lo que encontraron allí. En ese momento tuvieron que decidir qué hacer. Algunos la cruzaron y continuaron su camino hacia el sur y otros se establecieron junto a ella en los valles, atraídos por los ríos.
Sin embargo, esos caminantes no habrían sido los únicos que migraron hacia estas tierras ni ese habría sido el único camino. La tesis doctoral de María Mercedes Torres, bióloga y doctorada en Biología en la Universidad de los Andes, aporta pruebas de que el continente americano habría recibido migraciones por las costas del Pacífico que también llegaron al territorio colombiano. Esas pruebas se suman a recientes hallazgos arqueológicos que han permitido a otros investigadores del tema plantear dicha hipótesis.
Torres, con la dirección de la profesora Helena Groot de Restrepo, compiló en siete artículos su investigación La variabilidad genética, una herramienta útil en el estudio de poblaciones humanas, en la cual la genética fue el denominador común para comprender diferentes temas como la susceptibilidad genética y su relación con el cáncer gástrico en una población del Cauca; la diversidad del ADN mitocondrial en las poblaciones amerindias colombianas, y la composición genética en poblaciones de los Santanderes.
En el caso del estudio ‘La diversidad del ADN mitocondrial en las poblaciones amerindias colombianas’, junto a Torres participaron Helena Groot de Restrepo y Carolina Pardo, del Laboratorio de Genética Humana de Los Andes; María-Catira Botolini, del Departamento de Genética de la Universidad Federal do Rio Grande do Sul, en Porto Alegre (Brasil); y Andrés Ruiz-Linares, de The Galton Laboratory del University College, en Londres (Reino Unido).
Esta investigación partió de los estudios que han determinado que todos los seres humanos de origen amerindio pertenecían a uno de los cuatro haplogrupos (un conjunto de marcadores genéticos que se heredan y no cambian a lo largo de las generaciones) fundadores de América, que se llaman A, B, C y D. En el caso de América se había detectado un quinto haplogrupo que no se ajustaba a los parámetros de identificación de los otros, por lo cual le llamaban ‘E’, ‘Raro’ y ‘Otro’.
Torres quería saber cómo caracterizar al haplogrupo E y determinar su incidencia en el poblamiento de nuestro continente. Para ello analizó muestras de ADN mitocondrial de 239 personas provenientes de 17 comunidades amerindias colombianas, ubicadas en distintas zonas del país, que habían sido recolectadas por Helena Groot entre 1983 y 1988, y otro grupo de ellas, por Andrés Ruiz-Linares en 1994.

Al analizar las muestras con dos métodos (primero por enzimas de restricción que ‘cortan’ el ADN y luego por secuenciación de ADN), Torres y los otros investigadores encontraron que ese quinto haplogrupo ‘raro’, al pasar por la técnica de secuenciación, no era otro que el ya conocido haplogrupo C, solo que presentaba una mutación en su secuencia de ADN que no le permitía ser identificado a través del primer método (enzimas) como de este grupo.
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