lunes, 30 julio 2007

Autor: Universia Knowledge@Wharton
Parece razonable que James Watson, descubridor junto con Francis Crick y Rosalind Franklin de la estructura de ADN, fuese el primero en recibir de manos de 454 Life Sciences, una división del gigante farmacéutico suizo Roche, un DVD con la secuencia de su ADN.
La tecnología para secuenciar el ADN que están desarrollando Roche y otras empresas podría acelerar la llegada de la medicina personalizada, pero en opinión de diversos profesores de Wharton y ejecutivos del sector, la creación de modelos empresariales de éxito basados en la decodificación del ADN de los individuos se enfrentará a enormes obstáculos éticos y legales, así como a fuertes necesidades de inversión.
En opinión de Stephen Sammut, miembro del Departamento de Sistemas Sanitarios de Wharton y socio de Burrill&Co, una firma de capital-riesgo de San Francisco que se dedica a las ciencias naturales, este sector emergente está lleno de complejidades. “La mayoría de nosotros estamos aprendiendo que cada vez que se obtiene una respuesta para una nueva pregunta, dicha respuesta es a su vez origen de otras diez nuevas cuestiones”, sostiene.
No obstante, Sammut también cree que, al final, la tecnología nos ayudará a descubrir nuevas aplicaciones para tests y desarrollar medicamentos y servicios relacionados con el asesoramiento genético. “Desde el punto de vista del inversor y del gestor, lo que tenemos aquí es un mercado con una serie de productos, pero en estos momentos no está muy claro cómo se integrarán en la práctica de la medicina clínica”.