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"El contenido abierto es una publicidad potentísima para las universidades"
lunes, 09 julio 2007

Autor: Cristina Rius y David Campos - Universia España
David Wiley, profesor de Tecnología de la Educación de la Universidad de Utah, es uno de los artífices del open content, una filosofía con la que Universia se ha comprometido promoviendo el proyecto OpenCourseWare(OCW) entre las universidades españolas.
Hace pocos años, algunas personas empezaron a intercambiar software, que llamaban software libre (free software) o bien software abierto (open source software). En 1998 nació la idea de crear un equivalente de software abierto en la informática pero en el campo de la enseñanza. Lo llamaron open content (contenido abierto); David Wiley, profesor del Departamento de Tecnología de la Educación de la Universidad Estatal de Utah, fue uno de sus artífices. Hace unas semanas participó en el III Seminario Internacional, con el título Recursos educativos abiertos: retos institucionales, organizado por la Cátedra Unesco de E-learning de la Universitat Oberta de Catalunya -UOC-.
¿Cuál es para usted la gran aportación del contenido abierto al mundo de la enseñanza?
R/. Yo provengo de una zona rural de Estados Unidos, del oeste de Virginia. En la escuela donde estudié, sólo había unas cuantas calculadoras y los alumnos las compartíamos en clase. Cuando fui mayor, creé un programa de calculadora para una página web. Podemos comparar esta anécdota con la vertiente democratizadora del contenido abierto. Si ponemos toda la información gratuitamente en Internet, todo el mundo tendrá las mismas posibilidades de aprender, al mismo tiempo, todo tipo de materias.
Pero, trasladado eso al ámbito universitario, ¿abrir los contenidos puede representar un choque para el sistema actual?
R/. Yo veo en ello aspectos muy positivos. Pongamos un ejemplo: quieres comprar un libro sobre Irlanda porque preparas un viaje, vas a la tienda y encuentras dos libros. Uno está abierto; el otro está precintado y no puedes hojearlo. ¿Cuál comprarías? Probablemente preferirías abrir el libro, echarle un vistazo y asegurarte de que es una buena herramienta antes de comprarlo. Ahora, con el contenido abierto, hay clases con libros sin precintar. Puedes informarte del contenido de las asignaturas antes de pagar dinero por cursarlas. Y cuantos más profesores se añadan al contenido abierto, más presión habrá sobre otros profesores, porque cuando éstos cierran las puertas de sus clases nadie sabe cómo son. Si el estudiante potencial ve qué se hace en ellas, se sentirá más dispuesto a entrar. Pienso que el contenido abierto es una publicidad potentísima: dejar ver a la gente qué se realiza en un curso antes de entrar.