lunes, 14 enero 2008

Autor: Universia Knowledge@Wharton
Cuando China estornuda…
Según Meyer, la economía china será uno de los principales factores de influencia sobre los mercados financieros y la economía mundial este año. La enorme demanda de petróleo por parte de China, metales y otras commodities ha empujado su precio al alza en todo el mundo. Pero los funcionarios chinos están dando pasos inéditos para desacelerar su economía con el fin de controlar la inflación, dice Meyer. Esto debería parar la escala de los precios de los commodities, pero también causará probablemente una desaceleración del crecimiento mundial en 2008.
“El precio de la carne de cerdo subió un 70% el año pasado”, dice. “Esta cifra indica la tendencia…La familia media en China está siendo exprimida”. Históricamente, la inquietud social aumenta cuando los chinos sienten que los precios son muy altos, y los incidentes marcados por la inquietud social han crecido dramáticamente en los dos últimos años, dice Meyer, añadiendo que “el Gobierno central está determinado a restringir el crédito y, cuando puede, a asegurar también los precios porque si falla en esto se crea una bomba social”.
Para frenar la inflación, las autoridades chinas han actuado para restringir la concesión de crédito. Las sucursales de los bancos regionales, que desde hace tiempo operan con un alto grado de autonomía, están siendo mucho más controlados por sus sedes para asegurarse de que el dinero se presta sólo a aquellos que puedan devolverlo. Además, en un movimiento cuyo objetivo es desinflar la burbuja bursátil china, los órganos reguladores han dicho a las empresas chinas de fondos mutuos que dejen de comprar acciones de China. “Me imagino que, de manera informal, se están tomando muchas otras medidas”, señala Meyer.
El Gobierno, por ejemplo, es muy probable que deje de conceder subsidios a la gasolina y el diesel. Si los precios de estos productos aumentaran, caería la demanda, atenuando de esa forma el aumento mundial de los precios del petróleo en todo el mundo. “Es inevitable que eso ocurra”, dice Meyer. “Si se desacelera la economía china, se desacelera también el ritmo galopante de los precios del petróleo y de los metales en todo el mundo, revirtiendo así la tendencia actual. Creo que estamos próximos del final del boom de las commodities [...] Si eso sucede, se producirá un recelo generalizado, porque actualmente existe la creencia de que el crecimiento mundial será capitaneado por China y por India.” Meyer dice que no hay manera de prever una recesión en EEUU, “pero percibo una desaceleración en la economía mundial a causa de las restricciones que están siendo impuestas por los chinos a su economía”.
Él dice además que, en EEUU, “será inevitable la elevación de los impuestos”, sea quién sea elegido como presidente, porque Washington no tendrá otra elección que hacer frente a la cuestión del déficit presupuestario. “Dudo, por ejemplo, que veamos un impuesto cero sobre transmisión de herencia”, dice él refiriéndose a la actual ley que prevé el fin de ese impuesto en 2010.
En lo que concierne a la crisis de crédito, Meyer prevé que la incertidumbre derivada del colapso de las hipotecas subprime continuará infestando los mercados financieros. Actualmente, no es posible establecer el valor exacto de los títulos con garantía hipotecaria y otras formas de débito, como la deuda de las empresas. Los temores de ese tipo podrían continuar erosionando los balances patrimoniales de los bancos y otras instituciones financieras, dice, añadiendo que las malas noticias pueden no ser sólo esas.