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Los trabajadores latinoamericanos rompen la brecha de la conectividad
viernes, 20 junio 2008

Autor: Universia Knowledge@Wharton
La barrera de los precios y la falta de capacitación
Jorge Gatica, profesor de la facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, subraya que “como factor económico sobresale el precio inusitadamente alto que los proveedores de servicio de conexión a Internet y los operadores de telefonía móvil han cobrado tanto a las empresas como a los usuarios del segmento hogar en Latinoamérica, desde los comienzos de la industria”.
El académico señala que cuando los proveedores en Estados Unidos cobraban 20 dólares por 20 horas de conexión a Internet, en los países latinoamericanos la tarifa era tres o cuatro veces superior. “Desde entonces esta brecha de precios siempre ha existido y la diferencia se agudizaba al considerar el ingreso per cápita. Es más, el mercado de las telecomunicaciones ha operado bajo la modalidad de monopolio natural regulado en la región, aunque hay que destacar que los precios han tendido a la baja”.
José Maldifassi, profesor de la facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, especifica que el factor precios también es aplicable a la adquisición de hardware de primera necesidad, como los ordenadores. “Para lograr una adecuada conexión a Internet, se requiere contar con computadores de calidad, o bien, incorporarles más memoria y velocidad, y esto resulta caro”. En consecuencia, y a juicio del académico, los profesionales independientes con una situación económica muy precaria no están en condiciones de adquirir estas herramientas, al igual que aquellas pequeñas empresas que no cuentan con una adecuada liquidez.
Si bien Carlos Bravo, profesor de la facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, reconoce que la barrera de los precios ha dificultado el acceso a la tecnología, el académico señala que esta variable no ha sido el principal obstáculo. “Hay un componente generacional muy poderoso en todo este escenario, que hace que el empleado latinoamericano, especialmente los mayores de 40 años, tengan una escasa disposición a aprender a usar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), traduciéndose en miedo y falta de confianza. Aún desconocen el potencial que engloba la tecnología, y también respecto del universo de productos y soluciones de software que están disponibles en el mercado”.
José Maldifassi coincide en este punto con Carlos Bravo, aseverando que “hay un segmento de profesionales en América Latina que no tienen experiencia en el dominio de las TIC y las enfrentan con aprensión, debido a que además no han sido bien capacitados en el uso de las tecnología”.