lunes, 21 abril 2008

Luis Hernando Pachón
Autor: Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito
La experiencia de Luis Hernando Pachón, estudiante de Ingeniería Civil de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, quien realizó sus prácticas profesionales, a modo de pasantía, en Estados Unidos.
Hace cinco años Luís Hernando Pachón iba al colegio Gustavo Jiménez de Sogamoso con una idea cada vez más fija: Hacer edificios muy altos en su ciudad natal donde la población no supera los 120 mil habitantes.
Cuando ingresó a la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito a estudiar Ingeniería Civil por recomendación de un amigo también boyacense, comenzó a madurar esta idea acompañada de un posible viaje a Estados Unidos. A través de los contactos de la Oficina de Relaciones Internacionales de la Escuela, se logró el acercamiento de Luis Hernando con un egresado fundador de una empresa de construcciones de concreto y mampostería estructural en Florida, Estados Unidos.
Hablar inglés fue el primer requisito. Al llegar a ese país, Germán Gaviria, fundador de GRG Constructions se convirtió en su mentor y consejero durante los seis meses que estuvo en esta empresa.
El entrenamiento para pasantes en la compañía lo tienen dividido en tres grandes fases: la primera de conocimiento de planos y de normas de construcción norteamericanas junto al apalancamiento del manejo de un sofisticado software de construcción de obras civiles.
La segunda parte consistía en salir a terreno como residente auxiliar de ingeniera civil y bajo la supervisión del jefe del equipo de la obra.
La tercera etapa la empleó en la aplicación y manejo administrativo de una empresa de ingeniería como el saber contratar, licitar, pagar a sus empleados, ejecutar órdenes de compra y hacer pedidos en formatos oficiales.
Luis Hernando ahora en Colombia y con un nuevo trabajo en una empresa de ingeniería civil, ve en este tipo de estructuración de la práctica profesional la mejor manera de moldear los conocimientos adquiridos en la universidad, de madurar intelectualmente y descubrir nuevos talentos que sirven para definir una especialización o posgrado. Las ganas de volver a Sogamoso a construir edificios muy altos sigue en pie.
"Para mí, tener la fortuna de hablar otro idioma las 24 horas, además de abrir la mente a otros conocimientos que se aplican en el mundo y crear horizontes y perspectivas de vida, son los valores agregados de una pasantía en el extranjero que muchas veces no se pueden ver estando en el sitio de origen. De esta manera la ganancia en muy grande", indica este universitario próximo a graduarse.