lunes, 28 julio 2008

Autor: Universia Knowledge@Wharton
Durante largo tiempo, los trozos o descartes que sobraban del proceso de cortado del arroz tradicional, se desechaban o eran comercializados como alimento para el ganado a bajo coste.
Sin embargo, la idea de aprovechar de mejor forma estos descartes y transformarlos en un producto alimentario dirigido al consumidor final, entusiasmó a la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile (USACH) hasta tal punto que los académicos emprendieron en 2006 un proyecto cuyo impacto no dimensionaron en aquel entonces.
El proyecto de la universidad inmediatamente llamó la atención de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) -entidad local dependiente del ministerio de Agricultura y encargada de fomentar la innovación-, quien aportó los 83 millones de pesos (161 mil dólares) que se requerían para su financiación.
Así, la USACH inició la investigación, utilizando la tecnología de la extrusión. Este proceso, explica Laura Almendares, profesora de la facultad Tecnológica de la USACH y quien lideró el proyecto, “nos permitió aprovechar los desechos de la producción arrocera, y después de dos años, logramos crear un arroz reconfigurado muy similar en aspecto, sabor y aroma al arroz tradicional, lo que representa una innovadora alternativa para el mercado”. La académica agrega que uno de los atributos diferenciadores del nuevo arroz respecto del convencional, es su bajo coste de producción, adelantando que el kilo de arroz reconfigurado costaría 40% menos que el kilo de arroz tradicional.
Los estudios de mercado y los focus group practicados recientemente por la universidad han arrojado excelentes resultados, y los consumidores locales que han degustado el nuevo producto han manifestado que lo comprarían, tanto por su sabor como por su precio. Hoy la USACH está programando una serie de reuniones con empresas del sector alimentario, a fin de concretar la comercialización del arroz reconfigurado en la escena local.
El interés generado en torno a esta innovación ha sorprendido a sus creadores, comenta Almendares. “Hace dos años no había crisis de alimentos en el mundo, por lo que nunca imaginamos que este arroz podría llegar a convertirse en un producto tan importante, considerando su precio y su facilidad para ser producido”.