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La manipulación de la venta de acciones: En qué consiste y a quién beneficia
lunes, 19 mayo 2008

Autor: Universia Knowledge@Wharton
Confabulando sobre el precio de las acciones
La relación entre el precio de las acciones y el verdadero valor de la empresa ya no es tan estrecha como muchos creen. Las empresas venden acciones en el mercado para conseguir dinero. En cuando las acciones están en circulación, el precio suele subir o bajar reflejando los altibajos que experimentan los ingresos de le empresa; sin embargo, también entran en juego otras fuerzas, como la tendencia general en el mercado o sector, los resultados de la empresa en comparación con otras de su mismo sector, y las especulaciones acerca de la influencia de la estrategia empresarial, los productos y la competitividad sobre los futuros beneficios.
Algunas veces los entusiastas inversores pueden empujar la cotización al alza aunque no haya evidencia de que los ingresos vayan a crecer. Otras, los sentimientos de los inversores pueden ser negativos, provocando la caída de la cotización a pesar de que la empresa goce de buena salud.
Como la relación entre los resultados empresariales de la empresa y su cotización no tiene por qué ser tan precisa, el devenir de las cotizaciones no tiene necesariamente un efecto directo sobre el verdadero valor económico de la empresa, el cual se cuantifica con variables como los activos o los ingresos.
Claramente, los especuladores pueden confabulares para provocar una caída en los precios vendiendo masivamente en corto; pero en algún momento, otros inversores –impresionados con la salud de la empresa-, podrían considerar que las acciones son una gran oportunidad y el incremento en su demanda provocaría un aumento en su cotización. Por tanto la práctica “bear raid” no tendría un efecto duradero. Pero aunque una caída en los precios de las acciones provocada por esta práctica no causa un daño económico real a la empresa, posiblemente otros inversores acaben vendiendo sus acciones, poniendo en marcha un círculo vicioso, esto es, precios en descenso y perjuicio económico que beneficiaría aún más a la “bear raid”.
Para comprobar qué escenario sería el más probable, Goldstein y Guembel consideraron el caso de una empresa que está a punto de invertir dinero en un proyecto cuyo valor final la empresa no puede determinar exactamente. Al mismo tiempo, hay un especulador que sabe algo sobre el valor del proyecto que la empresa desconoce. Por ejemplo, podría tener cierto presentimiento acerca del coste aproximado del capital.
Si dicha conjetura sugiere que el plan de gastos de la empresa va a funcionar, el especulador comprará acciones y su demanda contribuirá a su vez a incrementar su cotización. Si el presentimiento sugiere que el plan de gastos va a fracasar, venderá acciones y la menor demanda empujará los precios a la baja. De un modo u otro el presentimiento del especulador acaba reflejándose en el precio de las acciones.
Goldstein y Guember añaden un nuevo elemento a esta visión tradicional del mercado. La empresa considera que el cambio de tendencia del precio de las acciones es una señal del juicio del mercado sobre la prudencia del plan de gastos. Si el precio cae, es señal de que el juicio es negativo y la empresa podría abandonar el plan.
Hasta este momento, el especulador está tomando decisiones de acuerdo con su propio presentimiento acerca del plan de gastos. Pero Goldstein y Guembel sostienen que un especulador que no tiene un presentimiento específico sobre el plan puede explotar el proceso para, deliberadamente, hacer bajar el precio de las acciones.