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Conflicto agrario en Argentina: Cristina Kirchner se enfrenta a la gallina de los huevos de oro
lunes, 14 julio 2008

Autor: Universia Knowledge@Wharton
Un mal recuerdo
Los cacerolazos espontáneos producidos en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, entre otras ciudades importantes del país, recordaron el default de 2001, cuando había estallado la mayor crisis económica, social y política Argentina que generó la caída del gobierno del entonces presidente Fernando De La Rúa. “El problema es que la economía se está enfriando de la peor manera, que es con la crisis de confianza y eso se ve también a través de los cacerolazos y el aumento de la inflación”, dice Sandleris, de la UTDT.
Sin embargo, el corralito impuesto a los depósitos bancarios en diciembre de 2001 por ahora es sólo un mal recuerdo. “Claramente ambos eventos son expresiones sociales que deberían ser escuchadas por la dirigencia política que, en definitiva, está en su cargo en representación de la totalidad de los argentinos. Pero realmente no existe comparación alguna entre el 2001 y el 2008. La situación económica, pero sobre todo la social, no da lugar a paralelismos”, asegura Osvaldo Cado, de Prefinex.
En todo caso, desde la visión de Malamud “es la primera de las últimas crisis políticas en Argentina que no tiene un correlato económico directamente, que no está provocado por una situación económica de gravedad. Es en todo caso una crisis política la que provoca el agravamiento de la situación económica”. En términos generales, explica Malamud, “la situación económica es estable y próspera. Por supuesto que había problemas en el horizonte como es el tema de la inflación o el abastecimiento energético, pero a esto se llega por un pésimo manejo político de la presidencia de la Nación y también del ex presidente Néstor Kirchner. Hay un funcionamiento del tándem presidencial, presidenta y ex presidente, que han agravado y tensado la presión política de una forma tremenda. Es decir, si el guión de esto lo hubiera escrito el peor enemigo de los Kirchner, no le hubiera salido mejor”.
De hecho, no es un dato menor que la imagen de la presidenta haya caído hasta el 20% en estos más de tres meses de tensión con el campo. Al respecto, la revista Time, por ejemplo, publicó una nota con el título "El derretimiento de la Hillary de Argentina".
Otra de las aristas negativas que trajo aparejado el conflicto agrario es la imagen de Argentina frente al mundo, “que está bastante afectada”, sostiene Malamud. Y añade: “para los que siguen la política argentina la situación es poco comprensible. Lo que está claro a la vista de la conducta de los inversores internacionales es que es un país que cada vez cuenta menos para ellos. Si se revisa la evolución de la inversión extranjera directa en 2007, Argentina se ubica no en los países de cabeza sino del medio para abajo”.
En eso coincide Simonetta, de la Fundación Atlas: “Desafortunadamente, Argentina no existe en el exterior. No tiene "capacidad de daño" en otras economías. Simplemente es el país que pierde una gran oportunidad de subirse al tren del crecimiento del precio global de los commodities. La voracidad fiscalista del Gobierno lo llevan a cubrir el gasto público triplicado desde el 2001 a través de impuestos altamente abusivos”.