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lunes, 29 septiembre 2008

Brasil sufre por la separación entre la universidad y la empresa

Autor: Universia Knowledge@Wharton

La brecha entre la universidad y la empresa está pasando factura a Brasil. Al mismo tiempo que el país celebra el crecimiento constante de su producción científica, que en 2007 alcanzó un 2,02% de los artículos publicados internacionalmente...

También tiene que lamentarse de representar sólo el 0,06% del número de patentes registradas en el mundo, según la Fundación de Coordinación de Perfeccionamiento de Personal de Nivel Superior (CAPES) del Ministerio de Educación de Brasil, una organización dedicada a la formación para la enseñanza superior.

Por un lado, el desarrollo del conocimiento parece ir a toda máquina, obteniendo un lugar destacado entre los países de América Latina y asemejándose a países europeos, como Suiza (1,89%), Suecia (1,81%), Holanda (2,55%) y Rusia (2,66%). Por otro, la producción tecnológica aún parece dejar mucho que desear en comparación con la de países como Corea del Sur (un 0,79%), Italia (un 1,31%), Francia (un 2,96%) y Japón (un 22,67%).

Esta asimetría también se puso de manifiesto en un estudio desarrollado por el Banco Internacional para Reconstrucción y Desarrollo (BIRD), institución del Banco Mundial que asiste a países de ingreso mediano y los países pobres con capacidad crediticia, y divulgado el 11 de septiembre llamado “Conocimiento e innovación para la competencia”. De acuerdo con el documento, Brasil está quedándose rezagado en comparación con otros países en desarrollo a la hora de convertir conocimientos en resultados prácticos. Uno de los motivos es la baja inversión del país en investigación y desarrollo. Mientras Brasil sólo dedica un 0,98% del PIB (Producto Interior Bruto) a innovación, China invierte un 1,22%. Así las cosas, el país sudamericano se está quedando por detrás de sus principales competidores en el mercado internacional: Corea del Sur, China, India y Rusia. ¿Son conscientes las universidades y las empresas de esta situación? ¿Qué papel juegan en ese proceso? ¿Existe una integración entre esos dos mundos que durante años vivieron separados?

Las respuestas a estas preguntas permitirán trazar un panorama y una estrategia capaz de estrechar las relaciones entre el sector productivo y académico en Brasil, señalan los expertos. Según la gerente de comunicación y planificación estratégica de Innova Unicamp (Agencia de Innovación de la Universidad de Campinas), Patricia Magalhães de Toledo, basta analizar el escenario de la relación universidad y empresa en los países desarrollados para justificar la fuerza que esa unión puede representar para la creación de tecnologías. "En Estados Unidos y en Alemania, por ejemplo, hay una igualdad entre los índices de producción científica y tecnológica, gracias a esa interacción. Y no es casual, por tanto, que ellos ocupen los primeros puestos del ranking mundial científico", señala.

Otro factor que también diferencia la producción tecnológica brasileña de esos países es su dinámica. En su opinión, "hay un cambio de papeles en el sistema brasileño". Según explica, mientras en prácticamente todo el mundo las empresas son las principales dueñas de patentes, en Brasil son las universidades. El presidente de CAPES, Jorge Guimarães, coincide con Magalhães en este punto. "En el mundo desarrollado, las patentes producidas en el segmento académico no pasan del 3%. En Brasil, el sector tiene un 27% de los registros", apunta.

El último estudio del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) sobre el sector señala, inclusive, que quien asume el liderazgo en el registro de patentes es la universidad. En el ranking de patentes, Unicamp supera a empresas de gran potencial tecnológico como la petrolera Petrobras, el fabricante de electrodomésticos Multibras y la empresa aeronáutica Embraer, ocupando la primera posición. Una larga lista de universidades encabezadas por UFMG (Universidad Federal de Minas Gerais), USP (Universidad de São Paulo) y UFRJ (Universidad Federal de Rio Grande do Sul), son los mayores dueños de patentes de Brasil.

El número de investigadores en el sector industrial también pone de manifiesto la baja participación del sector empresarial en el desarrollo tecnológico. Magalhães señala que "más del 70% de esos profesionales brasileños trabajan en las universidades, sólo un 10% en la industria y un 15%, en el gobierno. En Estados Unidos, por ejemplo, un 80% de los investigadores están en la industria, un 12% en las universidades y un 18% en el gobierno. En Alemania hay una situación similar a la americana". Para el director científico de la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP), Carlos Henrique de Brito Cruz, estos datos sólo evidencian que los grandes responsables de la producción de patentes, las empresas, invierten poco en investigación. "Es un error creer que las patentes deban ser generadas por las universidades. Las instituciones de enseñanza producen artículos y forman estudiantes. Y las empresas producen riqueza y patentes. Eso, sin embargo, no quiere decir que las universidades no puedan innovar y colaborar entre ellas. Al contrario, sus funciones se complementan", explica.

Sin embargo, la coordinadora de la academia de Propiedad Intelectual e Innovación del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), Rita Pinheiro Machado, cree que no es sólo la tímida participación de las empresas, principalmente de las privadas, en la producción tecnológica lo que justifica la baja posición brasileña en las investigaciones mundiales. "Falta también diseminar en el país la cultura de la propiedad intelectual. No existe, por parte de la gran mayoría de las empresas y principalmente de los investigadores, la preocupación de registrar y proteger sus ideas y proyectos", enfatiza. "Es preciso, por lo tanto, cambiar el comportamiento de los agentes involucrados en la producción del conocimiento y de la tecnología", añade.

En opinión del director del Centro de Apoyo al Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Brasilia (CDT/UnB), Luis Afonso Bermúdez, es fundamental superar estas limitaciones de comportamiento. "Para cambiar el escenario brasileño actual, es necesario que también haya una transformación de los paradigmas, tanto de la universidad como del sector empresarial", afirma. En su opinión, "lo ideal es que las universidades y las empresas reconozcan el poder que pueden ganar si trabajan juntas, en vez de aisladas". Y explica que las universidades deben colaborar en la formación de Recursos Humanos altamente capacitados y en la producción del conocimiento, mientras que las empresas necesitan transformar tales conocimientos en productos y, consecuentemente, en innovación.

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