martes, 12 febrero 2008

Afirma Albert Einstein en su obra Evolución de la física que el verdadero científico siempre aborda los problemas con ideas. Tenemos un "instrumentario del pensar" que es creación libre del ser humano.
El dodecaedro – uno de los sólidos platónicos – ha sido convertido en símbolo de la excelencia no por su perfección intrínseca (sus caras son tangentes a una esfera inscrita y todos sus vértices tocan a una circunscrita), pues cualquier otro sólido la posee.
Sí es símbolo de la excelencia por haber sido utilizado por Johannes Kepler como instrumento del pensar cuando abordó el más grande de los misterios: el misterio de la estructura del cosmos. Sus ideas de adelantaron a la elaboración de los datos astronómicos de Tycho Brahe, astrónomo danés de rara habilidad en la medición.
Lo mismo podría decirse de Galileo Galilei, de Newton, de Eisnstein: Todos ellos tenían un “mundo”, una visión que se adelanta a los caóticos datos de la naturaleza real.
No es preciso obedecer a la naturaleza, como dijera Sir Francis Bacon, para dominarla. Es justamente todo lo contrario: Es preciso violentarla con ideas propias para entenderla y esto lo que hacen los excelentes, que lo son por sus ideas, y no por su tozudez observacional.
Como dice J. Mosterin, la naturaleza se nos presenta mostrenca y silenciosa. Hay que ponerle la voz que no tiene como hizo Kepler en sus Harmonices Mundi cuando abordó las órbitas de los planetas y sus movimientos con todo un instrumentario musical, como apoyo heurístico, para en su momento abandonarlo, como abandonó el dodecaedro cuando ya había cumplido su misión. Así actúan los pensadores excelentes.
Felipe Lanchas
Profesor
Universidad Nacional de Colombia
ENLACES PATROCINADOS


