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Perfiles universitarios
Profesor de la UIS Álvaro Barrera Lloreda: 50 años de permanente servicio a la vida académica
miércoles, 27 agosto 2008
Autor: Cátedra Libre UIS
La Universidad Industrial de Santander (UIS) exaltó y reconoció el valor de la experiencia académica cumplida por el profesor Álvaro Barrera Lloreda, cuyo magisterio ha sido parte esencial de una acción edificante y noble, digna de la más grata memoria de la vida universitaria.
Entre los galardonados el pasado 15 de mayo, fecha en que la Universidad celebró, en ceremonia especial el Día del Profesor, está el ingeniero Álvaro Barrera Lloreda, reconocido por sus 50 años de servicio continuo en la institución, tanto en el ejercicio de la cátedra como en la creación y dirección de importantes unidades académicas como el Departamento de Física y por su desempeño como Decano de la Facultad de Ciencias.
Aunque este reconocimiento lo recibe por su trabajo académico, él se siente orgulloso de llevar más de 55 años en la Universidad. Llegó en el año de 1952 a estudiar Ingeniería Eléctrica: “En ese entonces la UIS era una casa ubicada en pleno centro de Bucaramanga, en la calle 42 con carrera 12”.
En febrero 1958 se vinculó a la Universidad como Profesor Auxiliar del Departamento de Matemáticas, Física y Estudios Generales. “Recuerdo que llegué muerto del miedo a dictar mi primera clase de Cálculo, en el aula 104 del antiguo edificio de Matemáticas, ese 24 de febrero de 1958 estaban frente a mi 25 estudiantes”.
Su interés por el estudio siempre estuvo enfocado hacia la Física, pero debido a que en Colombia no existía esa carrera optó por la Ingeniería Eléctrica. En 1961 fue nombrado Profesor Asistente y empezó a dictar las asignaturas de Electromagnetismo, Circuitos I y II y Medidas Eléctricas en la Facultad de Eléctrica; en 1964 ascendió a Profesor Asociado, dedicado a la enseñanza de Electromagnetismo y la Teoría de la Relatividad.
En 1972, gracias a una beca de la Fundación Laspau, pudo adelantar la especialización en Física en la universidad de Georgetown – Estados Unidos. A su regreso, en 1974, fue nombrado Director del Departamento de Física, el cual había creado en 1967, cuando la UIS se organizó por departamentos.
Estos 50 años de experiencia académica le han enseñado muchas cosas, entre ellas a transformar su vida profesional y familiar: “Yo era considerado el profesor ‘cuchilla’ por lo exigente y rígido, pero poco a poco me fui adentrando en la psicología del estudiante. Un día les dije a mis estudiantes que ellos eran mis hijos, y cuando salíamos de la clase, un joven se acercó y me dijo -pórtese bien papá-”. Este recuerdo tan claro, vuelve a su mente con agrado.
Aunque ha recibido muchos homenajes y distinciones a lo largo de su servicio a la academia, destaca con aprecio especial la distinción que le entregó un grupo de estudiantes en 1984, fecha en que se jubiló. “Yo he recibido diplomas, medallas, escudos, pero ese plato que lleva impreso un mensaje muy lindo de agradecimiento siempre lo llevaré en el corazón, por lo sencillo”.
Tiene muy clara la historia de la Universidad: “En los 60 años de la UIS, a mi no se me ha quedado nada, mi papá, Saulo Barrera Parra, fue profesor fundador de la UIS. Yo llegue en el 1952 y aquí todavía estoy, formo parte de la historia de esta querida institución”. Vivió y participó en la primera huelga que hubo en la Universidad en 1952, la cual se dio por la invitación que le cursaron los estudiantes al sociólogo Antonio García, personaje a quien el obispo le prohibió el ingreso a la institución.
En esa época, el obispo tenía gran ingerencia en las decisiones de la Universidad, pero pese a ese impedimento los estudiantes realizaron la reunión con el sociólogo en la casa de uno de ellos. “El obispo supo que nosotros hicimos la conferencia, y estuvo disgustado con nosotros, y estar disgustados con el obispo era imperdonable, razón por la cual nosotros tuvimos que hacerle unas onces de desagravio para sellar las pases con monseñor Aníbal Muñoz Duque”. A este desacato los estudiantes le llamaron huelga.
Casado con la odontóloga Gloria Quiroz, tuvo un único hijo, Jaime Andrés, quien falleció hace cuatro años; los alumnos han sido su consuelo en esta dolorosa pena. Se ha dedicado a contribuir en la formación de los jóvenes estudiantes de bajos ingresos y buenos resultados académicos, a través de la Fundación Jaime Andrés Barrera, creada en memoria de su hijo.
Su pasión, además de la academia, es la lectura de libros de humanidades, de historia, pero sobre todo el tema que le apasiona es la cosmología: “He sido amante del estudio del origen, la evolución y el destino del universo, aún conservo de la biblioteca que mi papá me dejo, el libro Filosofía de la Ciencia Física, del cosmólogo inglés Arthur Eddington”. Es, también, amante de la buena música, de Mozart, Glenn Gould y Beethoveen. Por su mente nunca ha pasado dejar las aulas para irse a descansar y disfrutar de su jubilación: “Mi razón de ser son los estudiantes y el inmenso afecto que le tengo a la UIS, institución que me ha dado todo”.
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