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Perfiles universitarios
Los sembradores de la buena semilla
lunes, 29 mayo 2006

Autor: UN Norte - Universidad del Norte
Si en algo coinciden fundadores y ex rectores de la Universidad del Norte es en afirmar que gran parte de su éxito, obedece a que ha mantenido intacto el espíritu con el cual se creó hace 40 años, para que fuera propiedad de todos y no de nadie en particular.
El Centro de Producción Audiovisual de la Universidad del Norte se dio a la tarea de entrevistar y reconstruir de la mano de la rica memoria de sus protagonistas, cómo germinó y creció el proyecto de la Universidad del Norte. El informativo Un Norte recoge estos valiosos testimonios y los presenta como un documento cargado de historia, tesón y civismo.
Corrían los años sesenta cuando un grupo de empresarios e industriales de la ciudad, gestó un ambicioso proyecto de fundar una universidad privada para Barranquilla. Una idea que resultaba algo “pretenciosa” para buena parte de la sociedad costeña de la época, entre quienes había hecho carrera la frase de que “aquí no hay ambiente de estudio”.
Decidios a luchar contra ese escepticismo y con el “sueño” como único patrimonio, fundadores y rectores empezaron una serie de reuniones en los que definían reglas, estatus y aterrizaban su ilusión. En enero de 1966 se firmó el acta de constitución de la Universidad del Norte como centro de educación superior.
“Nos costó un poco de trabajo porque la gente no creía que aquí hubiera ambiente para estudiar, pero yo decía ¿qué es primero el huevo o la gallina?. No puede haber ambiente de estudio si no hay Universidad”, recuerda don Álvaro Jaramillo, quien en representación de la Asociación Nacional de Industriales (Andi), junto a la fundación Mario Santo Domingo y el Instituto Colombiano de Administración (Incolda) suscribieron el acta de creación.
Además de don Álvaro, de aquel comité promotor de la Universidad, liderado por don Karl C. Parrich, hicieron pare Gastón Abello, Ernesto Cortissoz, Sergio Martínez Aparicio, Jorge Rocha, José Román y Alfonso Jara, entre otros activos dirigentes empresariales del momento.
La primera sede de la Universidad fue una casa ubicada en la Cra 53 entre las calles 82 y 84, donada por el empresario Daniel Peláez., “nos cobraba un alquiler simbólico dado nuestro estado de pobreza franciscana”, recuerda Álvaro Jaramillo.
En esa casa y con sólo 58 alumnos de Administración de Empresas e Ingeniería, comenzó a cumplirse el sueño. Por eso a don Álvaro Jaramillo le parece más que acertada esa frase institucional que habla de “una semilla de un roble que se plantó hace 40 años”.
“Imagínese hoy tenemos más de 16 mil egresados y cerca de 10 mil jóvenes adelantando estudios de pre y postgrado; la semilla dio buen resultado”, afirma con orgullo este hombre que hoy desde la Presidencia del Consejo Directivo de la Universidad, se declara impresionado pro la “magnifica labor” que ha hecho la rectoría actual a lo largo de los últimos 25 años, por el énfasis que da la Norte a las investigaciones y por sus modernas instalaciones. “El edificio de postgrados es una maravilla”, asegura.
Su mensaje para los egresados es que quieran y defiendan a la Universidad. “Deben tener un sello indeleble de ética y honestidad”. Tras su enorme contribución para que éste sueño se hiciera realidad, don Álvaro aún tiene ganas de seguir aportando y concluye con humor: “De no ser por la limitación del almanaque, espero hacer mucho más”.
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