Noticias
Noticia del día
¿Fue Platón el primer Hacker? Una mirada filosófica al mundo de los piratas cibernéticos
viernes, 27 julio 2007

Autor: Yino Castellanos Camacho - NOTICyT
En la novela Snow Crash, de Neil Stephenson, un virus informático amenaza simultáneamente programas de computador y cerebros biológicos. En el horizonte ficticio del autor es posible la macabra idea de morir infectado por el contagio del virus a través del nervio óptico.
Sólo un hacker, que se presenta así mismo como: “el último de los hackers independientes, el mejor espadachín del mundo, cazadatos, Corporación Central de Inteligencia, especialista en Intel sobre software (música películas, microcódigo)" puede salvar al mundo.
El apasionante relato de Stephenson se convirtió rápidamente en una novela de culto del denominado género Ciber Punk y puso sobre el tapete la imagen que el hacker ofrecía al mundo y el lugar que ocupaba en la cibersociedad.
¿Eran los hackers simplemente renegados y terroristas al decir de la escritora francesa Domique Nora, autora del libro La conquista del ciberespacio? o ¿podían poner sus habilidades y conocimientos en programación al servicio de causas que ellos consideraban nobles como aprender programación, desnudar las debilidades en la seguridad informática de instituciones y grandes corporaciones o exigir mayor democratización de la red? ¿Deberían, entonces, ser tomados por héroes románticos, “la conciencia de la red” como se catalogaron los realizadores del I Encuentro Internacional de Hackers en Colombia?
Para el filósofo Domingo Hernández, profesor de estética y teoría de las artes de la Universidad de Salamanca, recientemente invitado por la biblioteca Luís Ángel Arango al país, el mundo del “hactivismo”, entendido éste como el de los activistas políticos que usan herramientas hacker para protestar en Internet, sí podría ser tomado en principio como un movimiento “romántico”, pero no en la acepción positiva del término, sino más bien como “romanticón” o banal, “lleno de ruido, de autopromoción y espectáculo por las hazañas informáticas realizadas que, además, duran poco porque “cuando una web ministerial es “hackeada” en 10 segundos fortalece sus barreras de seguridad, y se consigue el efecto contrario de reforzar los sistemas de control”.
Así, la imagen del genio de la informática que, motivado por un impulso casi enfermizo de espiar e infiltrarse en cuanto sitio le de la oportunidad, por el solo deseo de mostrar sus capacidades y eventualmente dejar consignas políticas a favor del software libre, el código abierto o la ampliación de la banda ancha, es percibida cada vez menos como la de un solitario guerrero que, armado con sus habilidades y ordenador, desafía a los poderosos y más como un integrante de un romanticismo banal, que pasa por alto las implicaciones sociales de los eventos que pretenden denunciar, agregó Hernández.
ENLACES PATROCINADOS