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La industria editorial de hoy no puede dejar a un lado las ventajas que le ofrece el soporte digital. Si quiere proyectar su existencia en el largo plazo debe definir en qué espacios y con qué tipo de productos se insertará en este ambiente. Las decisiones que se tomen al respecto deben responder al análisis de varios factores (...) unido a una dosis de riesgo que es inherente a los nuevos proyectos y en especial a los bienes de información (lea el editorial completo en el boletín núm. 33, correspondiente al mes de septiembre de 2008).
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