El entrevistador tiene formas de averiguar lo que desea del entrevistado, según el tipo de pregunta que formule. Algunas de ellas son:
Directas: En ellas se pide de manera
explícita la información deseada. Ejemplo: ¿Cuál es su nivel de
conocimientos de informática? Responda claramente lo que le
preguntan.
Indirectas: La
información se obtiene por deducción a partir de respuestas que tienen
un contenido aparentemente diferente. Ejemplo: ¿Qué piensa usted
de la última reforma pensional en Colombia? A partir de una
pregunta tan abierta el entrevistador puede deducir sus preferencias
políticas, lineamientos económicos y sociales. Lo ideal
sería descubrir qué hay detrás de la pregunta; pero como ello no
siempre es posible, limítese a ser honesto y a responder con
naturalidad.
De respuesta cerrada: Conducen a una respuesta de si o no, o con posibilidades de respuestas
limitadas. Ejemplo: ¿Conoce nuestra Empresa? Una habilidad
muy útil para este tipo de preguntas sería intentar abrirlas y
contestar con un algo más que un seco si o no, pero sin dar información
irrelevante o superflua.
Abiertas: Son aquellas con
una amplia base que piden que el entrevistado proporcione la
información que él desee y dejan al candidato la posibilidad de
dar una respuesta personal. Ejemplo: ¿Qué opina usted de un
sistema de evaluación por objetivos? La respuesta, a pesar de que
debe ser abierta, ha de ser razonada o fundamentada, bien
estructurada y centrada en lo que se le pregunta.
De seguimiento:
Pueden ser planeadas o espontáneas, pero tienen una
estructura que invita a volver sobre cuestiones ya tratadas buscando
una mayor información. Ejemplo: ¿Podría usted desarrollar más lo
que me dijo antes sobre…? No crea por ello que ha cometido algún
error, por el contrario usted seguramente habrá facilitado una
información que resultó interesante y ahora el entrevistador quiere
ampliarla.
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