El entrevistador o seleccionador está sujeto a un perfil de candidato y la responsabilidad sobre el desempeño de la persona elegida recaerá sobre él.
Por lo tanto, el objetivo del
entrevistador y suyo (si piensa que es la persona más adecuada para ese
puesto) será el mismo: él tratará de descubrir en usted
cuáles de sus características corresponden con el del perfil que debe
encontrar, y por su parte, hacerle ver a quien lo entrevista que es la
persona que busca.
A continuación, vamos a enumerar una serie de sesgos y
errores que todos cometemos en nuestras apreciaciones de los
demás, y en los cuales suelen caer los
entrevistadores. Esto le puede servir para conocer los
posibles puntos “débiles” de su entrevistador y sacar ventaja de ellos.
Efecto halo:
Consiste en valorar todo el conjunto en función de un único rasgo
apreciado favorablemente. Ejemplo: Es inteligente y ya por eso valora
positivamente todas las demás características.
Estereotipos y generalizaciones: Aunque no nos demos cuenta, todos tenemos una serie de valores
culturales y personales que rigen nuestra conducta. Ejemplo: por ser
cristiano debe ser…
Efecto Horn: Consiste en valorar todo el conjunto por un rasgo concreto que no gusta.
Efecto proyección: Sobrevalorar a los candidatos o aspectos concretos de estos por coincidir con la forma de pensar del seleccionador.
Efecto contraste: Comparar a un candidato con el que acaba de salir.
Efecto recencia: Dar más valor a las últimas informaciones que se dan que a las primeras.
Efecto Greespon: Dar más valor a las respuestas donde el candidato ha usado más gestos o ha hecho mayor énfasis.
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