Laboral-Empresarial
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El efecto del humor en el trabajo
domingo, 08 octubre 2006

Autor: Universia Knowledge@Warthon
Ya sabe cómo son estas cosas: se ve envuelto en un enorme atasco cuando va camino del trabajo. Un maleducado conductor hace un brusco viraje delante de su coche y el café con leche que se acaba de comprar se le cae por encima. Llega tarde y de un humor terrible. A partir de ahora, el día simplemente va cuesta abajo y no consigue rendir en el trabajo.
¿Es realmente cierto? Todos hemos tenido malas mañanas. Pero, ¿influye tanto el estado de ánimo sobre el resto del día y sobre su rendimiento en el trabajo? Después de todo, a algunas personas les gusta el estrés; para otras, tal vez empezar a trabajar les ayude a librarse de ese mal humor con el que comenzaron el día.
“Me interesa saber qué es lo que la gente aporta a las organizaciones”, dice la profesora de Gestión de Wharton Nancy Rothbard. “De acuerdo con mi experiencia, y la experiencia de muchos otros, la gente no es capaz de separar y compartimentar las diferentes partes de sus vidas. Existe cierto efecto derrame entre los múltiples papeles que la gente adopta”.
Son muchos los estudios que se han elaborado estas dos últimas décadas sobre los conflictos entre trabajo y familia, señala Rothbard, “sin embargo, apenas existen estudios que examinen con atención cómo el buen o mal humor afecta los resultados de los trabajadores”.
En particular, Rothbard y Steffanie Wilk, profesora de Fisher School of Business de la Universidad Estatal de Ohio, querían descubrir qué acontecimientos -y consiguiente cambio de humor- tenían un mayor efecto sobre los resultados, si es que tenía alguno: aquellos que modificaban su humor al comienzo del día o los que causaban subidas y bajadas de su estado de ánimo a medida que la jornada laboral avanzaba.
Los resultados del estudio realizado por Rothbard y Wilk pueden encontrarse en el artículo Walking in the Door: Sources and Consequences of Employee Mood on Work Performance (Llegar al trabajo: fuentes y consecuencias del humor de los empleados sobre sus resultados en el trabajo).
Las investigadoras encontraron que tanto un estado de ánimo positivo como negativo afectan a la productividad del trabajador, pero que el efecto causado por el buen humor es mucho más poderoso. Y lo que es más importante, descubrieron que el humor con el que llega al trabajo tiene un efecto mayor sobre el estado de ánimo del resto del día –y sobre los resultados obtenidos en el lugar de trabajo-, que los cambios de humor provocados por hechos puntuales acontecidos en el trabajo.
En opinión de Rothbard, este descubrimiento sugiere que se podrían mejorar los resultados de un negocio ayudando a los empleados a sobrellevar las cosas que les ocurren en sus vidas privadas y afectan a su estado de ánimo, como por ejemplo aconsejando a los empleados cómo minimizar las molestias asociadas al transporte diario u ofreciendo asesoramiento para resolver problemas familiares.
“El hecho de que el humor con el que se comienza el día tenga un efecto tan poderoso y consistente es por sí bastante impactante”, dice. “Es algo que las organizaciones no se toman en serio”.
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