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lunes, 30 junio 2008

De ejecutivos a líderes

De ejecutivos a líderes

Autor: Universidad del Norte

Las nuevas tendencias del manejo organizacional apuntan al rescate del ser humano. En este sentido, el trabajador ya no es un simple elemento productor, sino una fuente de valores que benefician a la empresa.

Este aspecto es analizado por Adolfo Jarrín, Presidente de Creating, entidad especializada en los procesos de trasformación organizacional. Jarrín visitó la Universidad del Norte en el marco de actividades de la Red Iberoamericana Dircom, Capítulo Caribe, la cual es liderada por el programa de Comunicación Social y Periodismo de la Institución.

¿De qué manera las empresas pueden rescatar “el ser humano” que hay en sus trabajadores?
La visión que prevalece del mundo corporativo es que los trabajadores son un recurso, y ése es uno de los modelos mentales que debemos cuestionar y cambiar; porque si vemos a la gente como un recurso pensamos que se puede gerenciar: recompensa y castigo. Eso no logra la dimensión humana, ni va a lograr cambios permanentes.

En las empresas las personas tienen que ser vistas en función de su potencial, a fin de invitarlas a que vivan, no una profesión, sino una misión. Que los empleados que hacen vida en nuestra organización sientan que están dando no solo lo que saben, sino lo mejor de sí. Están contribuyendo no sólo a que la empresa haga dinero, sino a que haga una diferencia en el mundo. En la medida que las organizaciones logren invitar a que lo mejor de la gente se haga presente en lugar de trabajo, vamos a tener trabajadores plenos. Solo la persona que se siente plena puede vivir una misión y solo el que puede vivir una misión está en capacidad de dar lo mejor de sí.

¿Cómo este principio es coherente con la responsabilidad social que deben proponer las organizaciones?
La responsabilidad social es sin duda una bienvenida. Yo creo que tenemos que aplaudirla, fomentarla, y en la medida de nuestras posibilidades hacer todo lo necesario para que ella se incremente. Ahora bien, corremos un riesgo, no vaya ser que nos estemos distrayendo con lo cosmético de lo esencial. La responsabilidad social empresarial está muy lejos de ser suficiente, porque lo que está atacando son las consecuencias de los problemas y no las causas.

El concepto tiene que ir mucho más allá, modificarse del sistema de gestión gerencial. Es incorporar un modelo de gestión basado en valores, que busque reinsertar a la persona jurídica en la sociedad, y hacer el cuestionamiento empresarial de cómo hago para balancear lo que estoy tomando de la gente del planeta, con lo que estoy entregando a la gente del planeta. Ahí es donde está el corazón, porque para ser socialmente responsable, primero se ha de ser moralmente responsable.

Entendiendo que las organizaciones no están ajenas de las situaciones de sus contextos, políticos, económicos, sociales ¿cómo lograr el balance entre el manejo de sus situaciones externas y la influencia que esto tiene en sí misma?
Nosotros, inconcientemente, somos el resultado de unas estructuras que heredamos, y entre ellas está esa forma de ver a las organizaciones como máquinas para hacer dinero. Si evaluamos el modelo de relación que han establecido las organizaciones en la sociedad, vemos que está hecho fundamentalmente para dar respuesta a las necesidades e intereses propios. Entonces si yo (empresa) establezco una relación con los clientes buscando satisfacer mis necesidades de índole económica, difícilmente construiré lealtad en el largo plazo.

Es como si yo buscara establecer una relación de pareja como persona natural, y construyera esta relación pensando cómo satisfacer mis necesidades y no cómo enriquecer la vida de la otra persona. Solo cuando operamos en unos niveles de conciencia, que nos llevan a establecer relaciones de largo plazo, estamos dando respuesta a nuestra necesidad de expectativa, y a los entes que se relacionan con nosotros. Así crearemos valores en el largo plazo, de índole económica y social.

¿Qué papel cumple la cultura?
Yo invito a entender a la cultura como la personalidad de la organización. Yo creo que es importante puntualizar eso, porque de cara a la Ley, las organizaciones son personas jurídicas. Eso nos regala una bonita oportunidad de poder comparar personas naturales con personas jurídicas.

Cada organización tiene su propia personalidad que en este contexto se denomina cultura. De la misma forma que nosotros tenemos un estado de ánimo, las corporaciones también y éste se expresa a través del clima organizacional. Pero lo que realmente define a una organización es su personalidad, su cultura, la cual se ve altamente influenciada por variables como el desempeño de sus líderes, políticas, procesos, normas y estructuras que soporta.

En mi teoría, las organizaciones actuales tienen ejecutivos que están operando como gerentes, que están modelando una cultura en función del comando y control, la recompensa y los castigos, y eso no ahorra la dimensión humana.

Lo que hace falta para transformar la cultura de las organizaciones es la evolución de los ejecutivos a líderes. Ese salto cuántico entre el gerente que habla desde la mente, al líder que habla desde el corazón; el gerente que tiene un proyecto, pero el líder que tiene sueños; el gerente que tiene colaboradores y un líder que tiene seguidores; el gerente que trabaja para que su empresa sea la mejor en el mundo y el líder que trabaja para que su empresa sea la mejor para el mundo.

El gerente en resumen es el que nos ha traído hasta acá y ha hecho un extraordinario servicio, ha creado una oferta casi que infinita de bienes para una vida mejor, pero hemos fallado en poder ofrecer una mejor vida a los trabajadores.

Por esa razón posiblemente puede que tengamos más inmuebles pero menos hogares, más sexo, pero menos amor, más medicinas pero más enfermos, y más alimentos, pero más gente pasando hambre en un lado y en otro lado de la sociedad. Hay una enorme invitación para dar la bienvenida al proceso de evolución de gerentes a líderes, para dejar de vivir una profesión y comenzar a vivir una visión.

¿No resulta esta visión muy ideal? ¿Puede aplicarse a otros contextos como la familia?
Creo que la realidad se está encargando de recordarnos día a día de que esto es parte de un proceso de evolución y si no llegamos a esto, que puede lucir utópico de manera natural como resultado de un proceso de evolución de la conciencia, la crisis nos va llevar ahí.

Los crecientes desarreglos, desequilibrios, desigualdades, las enfermedades como depresión y estrés que tienen que ver con un estilo de vida que irremediablemente nos va llevar por las buenas, o por las no tan buenas a transformaciones sociales realmente profundas y de importancia. El modelo de gestión y desarrollo difícilmente va ser sostenible 15, 20 años más. Es más, yo creo que tenemos la dicha y el enorme reto de ser la primera generación que va tener que responder preguntas que ninguna antes.

Va a tener mucho que ver con la contribución que realmente deberíamos estar haciendo para entregar un planeta habitable a nuestros hijos, entonces puede que parezca utópico, puede que no. Ya hay muchas empresas pioneras que están trabajando en este enfoque, porque el mejor negocio del mundo es, salvar el mundo.

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