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Matemáticas y Ciencias Naturales
Yu Takeuchi
viernes, 27 junio 2008

Autor: Mabel Paola López (Especial para Universia Colombia)
Su otro gran logro: la familia
Hijo de un físico, el maestro Yu, a pesar de tener la misma profesión, decidió inclinarse por el análisis matemático, pues afirma: “no me gusta la física”, pero su segundo hijo retomó la disciplina del abuelo en la Universidad Nacional de Colombia, se doctoró en la Universidad de Iowa, Estados Unidos, hizo un postdoctorado en Trieste, Italia, y ahora trabaja en el Instituto de Investigación en Física de la Universidad Autónoma de México, donde su padre es toda una autoridad.
Al igual que el único hijo varón, las dos hijas de Yu Takeuchi estudiaron en la Universidad Nacional, aunque la mayor, Yuri, tuvo que terminar Medicina en la Pontificia Javeriana, pues sus primeros semestres coincidieron con un largo paro en la UN. Ella cursó un postgrado en neurología en el Hospital Militar y es jefe de esa área en el Hospital Valle de Lili en Cali.
Caori Patricia, la menor, es ingeniera civil de la Universidad Nacional, con maestría en la misma institución y candidata a doctorado. Siguió los pasos de su padre y se dedicó a la docencia universitaria en el alma máter que la formó y es una reconocida investigadora especializada en estructuras de guadua.
El profesor Yu es uno de los pilares de su familia, el otro es la señora Shizu Tan, su esposa, que con paciencia y comprensión lo ha acompañado en todas sus aventuras, triunfos y dificultades. Con ella comparte también su segunda pasión: la cocina. Juntos aprendieron a cocinar colombiano y son tan expertos que incluso logran adivinar los ingredientes de un plato con sólo darle una probadita.
Claro está que el interés del profesor Takeuchi por la culinaria surgió tiempo atrás. “Lo primero que aprendí en el colegio fue que la salsa de soja era aminoácido sólido (fríjol) convertido en aminoácido líquido (salsa) y que para prepararla se requería ácido clorhídrico concentrado, que es mezclado con el fríjol para deshacerlo. Para eliminar el ácido se aplica bicarbonato. El truco para obtener un buen producto es incorporar los ingredientes poco a poco, cuando la mezcla no tiene burbujas es porque el ácido ha desparecido y ello se comprueba midiendo el Ph con papel tornasol, luego se rectifican el sabor y el color con azúcar, sal y líquido de azúcar quemado”.
Los esposos Takeuchi Tan tuvieron que apelar a esta fórmula recién llegados a Colombia, pues la salsa de soja, base fundamental de la comida japonesa, no se conseguía en los supermercados como ahora. Hoy día, cuando el maestro disfruta de su condición de pensionado, suelen preparar grandes cantidades para regalarle a sus amigos, así como el “miso”, fríjol de soja cocinado y fermentado que hace las veces de aderezo con consistencia de pasta de tomate. “Para mí es más rico preparar mi salsa de soja y mi miso que comprarlos”, comenta.
No practica deporte porque piensa: “no tengo contextura física para eso”, no le agarra el ritmo a la música y lee poco por problemas en los ojos, no obstante tiene tantos conocimientos como un sabio y las mejores destrezas para hacer de su vida un remanso de paz y de armonía. Razón por la cual sus alumnos, tanto los más jóvenes como los más experimentados, afirman querer ser algún día como ese maestro que les enseñó a resolver problemas numéricos en el papel y que con su ejemplo les transmitió la paciencia necesaria para resolver las grandes dificultades de la vida.
Por juancearias | 2008-07-30 16:23:19
Honor
Para un verdadero maestro mis respetos y mi admiración.
Por lermen | 2008-07-20 18:34:39
Huellas
Muy buen artículo, las huellas del profesor llegaron hasta mi, estudiante de ingeniería en los años 2000.
Por luisjaime | 2008-07-11 18:25:53
Es un honor
Es un honor tenerlo en nuestro país y es un ejemplo a seguir. Ojalá y lo tengamos entre nosotros mucho tiempo.
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