Galería de científicos
Matemáticas y Ciencias Naturales
Hernando Ariza

Autor: Luis Fernando Páez
Hernando Ariza, físico de la Universidad del Quindío y director del
Instituto Interdisciplinario de las Ciencias de esa institución, cree
firmemente en los jóvenes talentos colombianos y en la constancia como
única vía para una rigurosa formación científica. En la actualidad
realiza trabajos en el área de la optoelectrónica y en la ciencia de
los nuevos materiales.
Perfil elaborado en enero de 2006
La multitud se había congregado en la plaza de La Tebaida (Quindío)
para escuchar al cantante Olimpo Cárdenas, que era el invitado de algún
político para amenizar una jornada proselitista. En medio de la
multitud estaba un niño llamado Hernando Ariza, que en ese entonces tenía 10 años, acompañado por su madre. Cautivado por la feria
que se había formado alrededor del acto público, en un instante el
pequeño se perdió entre la gente y se fue a mirar los objetos que los
comerciantes exhibían.
El niño dio con un vendedor de libros usados y entre el desordenado
montón de textos encontró, como si fuera un objeto mágico y revelador,
un viejo ejemplar de geometría cuyos dibujos lo atraparon de inmediato.
La madre angustiada buscó a su hijo hasta que lo encontró con el libro entre las manos. Hernando, que ya lo había
negociado, insistió a su madre para que se lo comprara y así lo hizo.
50 años después, aún conserva el libro como una reliquia.
Proveniente de Santander, la familia Ariza se había establecido en la
zona rural de La Tebaida y tras la temprana muerte del padre, la madre
había quedado a cargo de los hijos. Desde los primeros años de escuela,
Hernando demostró su interés por el estudio y facilidad para las
matemáticas; sin embargo su sueño era ser médico pues le fascinaba la
imagen y el respeto social que inspiraba la figura del doctor. "Se le
veía como a una persona ‘salvadora' y eso me parecía muy interesante".
En esa época el grado máximo de educación que ofrecían las escuelas en
el campo era tercero de primaria, pero la insistencia del joven
Hernando por seguir estudiando hizo que la madre tomara la decisión de
trasladar a su familia a la ciudad, donde sus hijos tuvieran más
oportunidades de educación.
Fue así como se trasladaron a Quimbaya y posteriormente a Armenia,
donde Hernando completó el bachillerato, aún con la idea de llegar a
ser médico algún día. Sin embargo, las circunstancias de la vida lo
fueron llevando por otros caminos. Su sueño infantil se fue diluyendo en otras perspectivas de vida y orientó su gran capacidad intelectual hacia la física.
Ingresó a la Universidad del Quindío en 1967 para formarse como
licenciado en matemáticas y física, cuando este centro educativo
contaba con 300 estudiantes aproximadamente y apenas tenía unos seis
años de haber sido creada. Desde entonces, esta universidad se
convirtió para Hernando Ariza en parte esencial de su vida, al punto
que lleva 34 años vinculado a ella como profesor de tiempo completo y
ha ocupado diferentes cargos como director de física, decano de
ciencias y hasta rector encargado. No hay duda de que la academia es
otra de sus pasiones más profundas.
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