Galería de científicos
Ingeniería, Arquitectura, Urbanismo y afines
Sully Gómez Isidro
viernes, 30 septiembre 2005
Autor: Luis Fernando Páez (periodista Universia)
Modelo para prevenir
En
efecto, uno de los principales trabajos desarrollados por el GPH se ha
centrado en la Cuenca del Río Lebrija donde se localiza la zona
metropolitana de Bucaramanga (capital de Santander) y otros municipios,
dicha área tiene una extensión de 1.270 km2 de superficie y valores de
precipitación (nombre técnico de la lluvia) que oscilan entre 800 y
2.200 mm anuales. La protección de la cuenca es vital ya que allí se
generan procesos de infiltración que alimentan el agua superficial y
subterránea que surte la ciudad.
Con el apoyo de la UIS y de
Colciencias, en especial del programa de apoyo a jóvenes
investigadores, se han concretado importantes aportes científicos para
la preservación de los recursos. "Para entender el problema del
abastecimiento es necesario estudiar y sobre todo medir con
instrumentos las diferentes variables que están involucradas con el
recurso hídrico y estudiar el impacto que causan las obras", explica la
ingeniera Gómez, "pero en Colombia carecemos de inversión en
instrumentos que permitan tener datos los 365 días del año, ya que con
los instrumentos actuales generalmente no es posible detectar eventos
extremos ni construir obras que los resistan".
Disponer de
resultados más confiables haría posible desarrollar mecanismos de
predicción, prevención y control de tragedias. Según la ingeniera, un
modelo predictivo es muy importante tanto en época de inundaciones como
de sequías, pero es necesario desarrollar infraestructuras para medir
todos los componentes del ciclo hidrológico, tales como: la cantidad de
agua en la atmósfera, en la superficie, la que se evapotranspira
(evaporación del agua más transpiración de las plantas), el agua que va
a las corrientes y la que se infiltra para recargar los depósitos
subterráneos.
Medir las variables con exactitud alimentaría el
modelo de predicción con el que sueña y por el que trabaja Sully Gómez
y su grupo de investigación, pues no es posible adaptar los que ya
existen en Estados Unidos o Europa por las diferencias geográficas,
climáticas y geomorfológicas tan especiales que tiene nuestro país.
"Al
entender el funcionamiento de la naturaleza, no la afectaríamos porque
ella es sabia y se cobra sus espacios", afirma. Eso fue lo que sucedió
en febrero de 2005 en la población de Girón, a escasos kilómetros de
Bucaramanga, donde se permitió que los habitantes edificaran en la zona
de inundación del río, a pesar de saber que históricamente éste siempre
había crecido sobre esa área; por imprudencia no se respetó el límite,
lo que hizo que cientos de personas perdieran sus enseres.
De
haber existido un modelo predictivo acompañado de instrumentación
adecuada, un sistema de alarmas se hubiera activado y la población se
hubiera salvaguardado ante el riesgo. Como ella concluye, "curar
siempre es más costoso y por eso es mejor prevenir; lo saben en otros
países, pero parece que nuestro Estado no es consciente de esto".
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