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Carlos Moreno
martes, 19 febrero 2008

Autor: Lisbeth Fog, Periodista científica - Especial Universia Colombia
Academia y empresa en una misma oficina
Su vida profesional ha estado marcada por la enseñanza, la investigación, la innovación tecnológica y la práctica industrial. De hecho conoce al detalle el sector de la innovación tecnológica en Francia, sus protagonistas institucionales, industriales y científicos, y pertenece a comisiones y grupos de trabajo de nivel ministerial por su valiosa experiencia en el tema de la transferencia de tecnología y la creación de valor industrial.
Se refiere a la pluridisciplinariedad, como la clave y el secreto para lograr convertir a un investigador en un exitoso empresario, sin dejar nunca el espíritu científico. Ese innovador, a su juicio, debe tener un alto grado de bases científicas, capacidad de innovación, de traducir un avance científico en una innovación tecnológica útil para la sociedad, y entender la importancia de las leyes del mercado, el aspecto gerencial y empresarial de las innovaciones insertas en diferentes sociedades. “Muchas veces las empresas científicas sufren porque quienes las dirigen no tienen esa mentalidad”, dice. “La pluridisciplinariedad no es que una persona sepa de todo, sino que tenga un espíritu suficientemente amplio para federar, rodearse de aquellos que son los mejores, y así lograr que un avance científico se convierta en una realidad económica”, remata Moreno.
Acepta que ha tenido suerte al vivir en el sitio y el momento adecuados para conseguir sus logros, no solamente porque ha sido parte del grupo que desarrolla en Francia la inteligencia artificial y la robótica, sino porque desde el punto de vista ideológico, la evolución de la política científica en Europa y la legislación francesa le han permitido concretar sus conocimientos en patentes, inventos y en la creación de empresas.
“Se trata de construir artefactos inteligentes para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos”, continúa. Y allí, en Sinovia, una empresa tecnológica vinculada a la universidad, es donde desde 1998 se dedica a pensar y generar productos. “Mi área de trabajo son los artefactos inteligentes autónomos, la inteligencia artificial distribuida, cómo hacer que un artefacto se vuelva inteligente, se adapte al entorno y así pueda cumplir con el papel para el cual ha sido ideado”.
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