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Julio Silva-Colmenares
martes, 06 noviembre 2007

Autor: Mónica Quintero G. - Especial Universia Colombia
Investigar sobre felicidad, un tema extraño pero apasionante
Desde los primeros años del siglo 21 el profesor Silva-Colmenares ha adicionado a su trabajo otra área de investigación: la felicidad. “Sin duda, hablar de felicidad en algunos medios académicos todavía suena extraño, pues se le considera un asunto superficial o banal”; sin embargo cuando en febrero de 2005 presentó en un encuentro internacional en La Habana una ponencia sobre la “Utopía posible” de ese nuevo modo de desarrollo humano, recibió con gran agrado un comentario del escritor cubano Eduardo Montes de Oca, quien publicó un artículo titulado “Utopía no es una mala palabra”, para reconocer que la humanidad todavía vive de sueños como ése. Eso lo hizo muy feliz.
Como es natural, y por lo complejo que resulta trabajar sobre un tema tan subjetivo e íntimo como la felicidad, y que sólo desde hace poco es objeto de investigación científica sistemática, el profesor Silva-Colmenares insiste en que todavía existe mucha discusión al respecto y, sobre todo, resultados paradójicos. “Podríamos hablar por ejemplo de la relación entre ingresos personales y felicidad. Una encuesta realizada en 2004 en Estados Unidos reveló que el 43% de las personas con ingresos familiares de 90 mil dólares al año o más declararon ser “muy felices”, frente a 22% de aquellas con ingresos por debajo de 20 mil dólares anuales. Esta percepción global es comprensible en un país que tiene uno de los más altos y sofisticados niveles de consumo. Pero en un país pobre, como Colombia, las respuestas de las personas pobres pueden ser muy diferentes; en una encuesta realizada por la Universidad Autónoma de Colombia en algunos hogares de estrato 1 y 2 de Bogotá, donde el 90% ganaba menos del salario mínimo legal, más del 50% de las personas respondió que se encontraba “muy satisfecho” con su vida y casi el 35% respondió que “relativamente satisfecho”. Estas respuestas paradojales deben estudiarse más”, explica.
Y no es que a Julio Silva-Colmenares se le haya ocurrido de la noche a la mañana investigar sobre la felicidad. Varios premios Nóbel, de diferentes ciencias y profesores de reconocidas universidades estadounidenses y de Gran Bretaña, para mencionar dos países, han trabajado sobre la materia. “Ingresos adicionales producen felicidad adicional significativa si uno es pobre, pero generan muy poca felicidad adicional a medida que se va subiendo en el nivel de ingresos”, dice Richard Layard, de The London School of Economics. Han sido tan raros y contradictorios los resultados que ha encontrado en el transcurso de su trabajo, que uno en particular le causó gran curiosidad. “Está más o menos comprobado que la felicidad con respecto a la edad de uno tiene una curva en forma de U alargada. Cuando comienzas la vida eres feliz y a medida que avanzas vienen las complicaciones de la adolescencia, el trabajo, las deudas, las responsabilidades, el matrimonio; pero en la adultez y la vejez vuelve a existir la tranquilidad de haber pasado por la vida como se quiso ser”, y sonríe porque a sus 69 años (nació en Cúcuta en 1938), dice con desparpajo que es una persona muy feliz.
Gracias a esta ‘maravillosa palabra’, como él la llama, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) se interesó en trabajar el tema, junto con el Observatorio sobre Desarrollo Humano en Colombia. La idea es realizar una revisión exploratoria respecto a la concepción que distintas ciencias y corrientes del pensamiento tienen sobre la felicidad y la posibilidad que se le considere como una categoría científica en «construcción», así como sobre los factores sociales e individuales que la explican y los efectos sobre la vida de las personas y el desarrollo de las sociedades. Este convenio lo tiene emocionado, porque es la oportunidad para analizar a la felicidad como unos de los fundamentos de un nuevo paradigma del desarrollo.
Pero no solo la felicidad es el tema que lo trasnocha. Por iniciativa suya se acaba de crear el Observatorio Colombiano Sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un proyecto de las universidades Piloto, La Salle, Los Libertadores y Autónoma de Colombia, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que tiene como objetivo realizar una observación científica permanente sobre el cumplimiento de las metas y estrategias relacionadas con los Objetivos de Desarrollo del Milenio fijadas por las Naciones Unidas, y que en el caso colombiano fueron aprobadas por el documento Conpes 091 de marzo de 2005. Según el profesor Silva-Colmenares, “con este Observatorio se busca estimular la discusión científica sobre los aspectos teóricos y prácticos involucrados con la definición, medición y evaluación de las metas y estrategias del milenio, así como divulgar los resultados del seguimiento puntual de éstas”.
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