Galería de científicos
Economía, Administración, Contaduría y afines
Eduardo Sarmiento Palacio
domingo, 20 noviembre 2005

Autor: Diego Herrera Caipa (especial para Universia)
Eduardo Sarmiento Palacio, docente de la Escuela Colombiana de
Ingenieros, pudo ser contestario pero se convirtió en uno de los
economistas más destacados de Colombia. Su deseo por una sociedad justa
e igualitaria, ese que hoy mantiene como su anhelo y su sueño, fue el
mismo que lo llevó a estudiar la "ciencia que analiza la administración
prudente y recta de recursos, bienes y servicios mediante la
producción, distribución y consumo.
Perfil elaborado en octubre de 2005
Aunque
nació en una familia acaudalada el 22 de febrero de 1940, la influencia
intelectual que lo rodeó, le permitió formar un criterio analítico para
aproximarse desde niño a las diferentes circunstancias de la vida. En
medio de carpetas, papeles encima del escritorio y una pequeña
biblioteca que conforman su oficina en la Escuela Colombiana de
Ingenieros, Eduardo Sarmiento Palacio, recuerda su infancia, sus años
de universidad y el transcurrir de su vida independiente por la cual no
ha sido Ministro de Estado.
Su niñez estuvo marcada por
la violencia de la Segunda Guerra Mundial que empató con el Bogotazo,
producto de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán; por eso sus recuerdos de
infante lo conducen a imágenes atroces. "Como niño fui de cierta manera
un observador de las atrocidades de la guerra con la condescendencia de
las sociedades. Lo que usted oía era ‘Hitler debe hacer esto, los
ingleses deben hacer esto, Winston Churchill debe hacer esto', pero
todo dentro de un espíritu de guerra, de destrucción", recuerda,
mientras sus ojos verdes se pierden por un momento en el infinito, en
la película del pasado que trae como referentes muertes y armas.
Pero
rápidamente vuelve al tema de la academia, como si fuera siempre el eje
en el que gira su vida y mediante el cual ha tratado de resolver sus
inquietudes. Desde pequeño trató de explicarse el porqué de la
clasificación entre buenos y malos, definidos de nacimiento por la
misma sociedad que ha llevado a la confrontación de la humanidad. "No
entiendo eso y finalmente voy encontrando que puede haber otro tipo de
sociedades, en la que todos puedan convivir, en la que las ventajas de
unos se transfieran a los otros, que las injusticias de alguna manera
se puedan corregir".
Con ese pensamiento, que lo llevó a
ser contestatario y rebelde, se graduó de bachiller en el Liceo de
Cervantes e ingresó a la Universidad Nacional de Colombia a estudiar
Ingeniería Civil. "Preferí la Nacional a los Andes o la Javeriana
porque creo que la sociedad está mal y no encuentro razonable la
discriminación social. Voy advirtiendo que las sociedades segregadas,
concentradas, no avanzan, que probablemente lo mejor es un lugar que le
da oportunidades a todo el mundo. Eso me lleva a buscar una cierta
cercanía con las mayorías, ya sea a través de la universidad o de los
escritos".
Tal vez ese pensamiento lo construyó gracias a
la influencia de sus tíos, especialmente de Alfonso Palacio Rudas,
hermano de su madre, con quien realizaba frecuentemente tertulias. "Si
bien son personas que vienen de los altos niveles sociales, en la
práctica mantienen una posición independiente. De Alfonso Palacios
Rudas todo el mundo decía cuando él tenía 25 años que iba a ser
Presidente de la República, lo escogieron para todos los cargos pero
finalmente no llegó a la presidencia porque era una persona
independiente que mantuvo grandes controversias y polémicas con los
poderosos del estamento," afirma orgulloso, como si hubiera querido
emularlo.
Esa cercanía con el conocimiento le permitió
desde niño leer los clásicos, ser un gran seguidor de los
acontecimientos del país y construir una interpretación propia de los
hechos.
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