Colombia
Usuario
Contraseña
Registro de usuariosSoy usuario nuevo¿Olvidó su Contraseña?Olvidé mi contraseña
BUSCAR EN UNIVERSIA
Ir a búsqueda avanzadaIr a búsqueda avanzada
Usted está navegando en Universia Colombia2008/12/02 | Inicio arrow Galería de científicos arrow Ciencias Sociales y Humanas arrow María Victoria Uribe Alarcón
RSS::FOROS::AGENDA ::MAPA DEL SITIO
MOVILIDAD ACADÉMICABecas, Agenda, Estudios
EMPLEOInformación empleo
FORMACIÓNProgramas académicos y Cursos
EN ABIERTOMás contenidos Universia
NOTICIASActualidad universitaria
OBSERVATORIOEncuentros e informes
NOSOTROSInformación institucional

viernes, 31 agosto 2007

María Victoria Uribe Alarcón

Autor: Lisbeth Fog, periodista científica - Especial Universia


Nuevos rumbos...
Una visita al cementerio de San Agustín, en el departamento del Huila, le mostró el rumbo de sus nuevos intereses en investigación. Era un cementerio muy pequeño, dividido en dos sectores claramente diferenciados, el sector de las tumbas con flores y lápidas, y el sector de tumbas metidas entres la maleza, recuerda. “En medio de esas cruces de palo, en el sector ‘pobre’ había una tumba muy bonita, de mármol, arreglada con flores, y le pregunté a la compañera con la que iba por qué esa estaba ahí y no al otro lado y me dijo porque esa es de un guerrillero que lo mató el ejercito por allá en una vereda, el cuerpo lo arrastraron con unas mulas y lo dejaron en la puerta del cementerio, y me dijo con estas palabras: ‘y él que era indiadito y bajito, con el tiempo se fue volviendo rubio y ojiazul y si usted pregunta en este pueblo hoy en día cómo era este tipo, todo el mundo le va a decir que era rubio y ojiazul´. Inmediatamente supe que quería estudiar esa transmutación”.

Resuelve entonces hacer su maestría y su doctorado en historia en la Universidad Nacional. Entre una y otro se dedica a estudiar las masacres, de cuyos estudios tiene varias publicaciones, entre libros, capítulos de libros y artículos en revistas especializadas. Ha pasado de estudiar al asesino mismo, a tratar de dar explicaciones sobre su comportamiento, trabajando su imaginario. “Los antropólogos siempre estamos tratando de entender al otro en su propia lógica”, dice, y luego añade: “Yo no se si eso es un defecto o una cualidad. Pero qué pasa. Cuando tu tratas de entender al otro en su propia lógica, hasta el más monstruo de los monstruos tiene su razón”.

Hasta que también se hastió de tanta violencia y tanta muerte que le carcomía hasta sus propios huesos. Desde muy temprana su adolescencia había sentido una gran fascinación por el límite entre la vida y la muerte. Veía cirugías de corazón abierto en los hospitales, visitaba los anfiteatros y acompañaba a gente moribunda en sus lechos de enfermo, hasta que se ponía rígida y moría. Quizá ese interés corre por sus venas, pues su hermana, Clemencia, es enfermera de pacientes terminales.

Resolvió entonces darle un pequeño giro al enfoque de sus estudios y quiso entender el sufrimiento de las víctimas del conflicto armado, los sobrevivientes de masacres, los familiares de gente que ha sido asesinada o desaparecida. “Es que por primera vez en la historia de este país, las víctimas tienen voz”, dice enfática. “Nunca en Colombia habíamos oído tantas verdades simultáneamente. La gente está confesando cosas. Estoy muy pendiente de oír”.

Verdad, justicia y reconciliación para una sociedad postconflictiva en Colombia, es una de sus líneas de investigación desde su escritorio en el Instituto Pensar de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá. Pero su interés no es solamente hacer investigación, sino aportar con su conocimiento al país. Ha sido llamada para vincularse a la Comisión de Memoria Histórica que dirige su exasesor de tesis de doctorado Gonzalo Sánchez, en el Marco de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, que a su vez está dirigida por Eduardo Pizarro.

Quizá fue precisamente su trabajo de doctorado el que la hizo cambiar de perspectiva, sin dejar de trabajar el conflicto y la violencia como los ejes sustanciales de su mirada científica. Comparó los mitos que dieron origen a los Tamil Tigres de Sri Lanka, con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC y el Ira Provisional de Irlanda del Norte. “Esa comparación que hice entre esos tres casos tan disímiles, me cambió mucho la perspectiva. Primero, eso de estar siempre mirando el caso colombiano como si fuera único, exclusivo, eso es mentira, uno lo compara con otros casos y se da cuenta que ni es único, ni es exclusivo, que lo que pasa aquí pasa en otras partes. Fue muy sano comparar y es un ejercicio que a mi me encanta, yo quiero seguir comparando cosas, haciendo historia comparada”.

Página 2 de 3

  Calificación actual: / 12        Malo Bueno   
PUBLICIDAD

ENLACES PATROCINADOS

Con el patrocinio de
Grupo Santander
Universia Colombia S.A.
Calle 78 No. 9-57, local 1, piso 2, Bogotá D.C.
Tel. 57+1 255 9209
serviciouniversiacol@universia.net