viernes, 18 enero 2008

Autor: Mabel Paola López (Especial para Universia Colombia)
Tres claves para la paz
“Para mí es claro que lo que produce la violencia no es la pobreza, es la inequidad, es decir, cuando la gente percibe que unos tienen mucho y otros poco y ven esa situación como injusta”. Según el académico, ese factor (la inequidad) conjugado con la intolerancia y la impunidad se traduce en hechos violentos como el homicidio. “En la intolerancia somos excepcionales, pues no aceptamos la opinión de otros, su condición política y su opción sexual. De otro lado, es preocupante el tema de la impunidad. La gente se siente orgullosa de su capacidad para evitar ser sancionada. A medida que aumentan los homicidios baja la cantidad de condenados. Eso facilita la justicia por cuenta propia”.
Según Franco, en la sinergia de esos tres factores, atizados por la confrontación armada, el narcotráfico y la incapacidad de resolución de necesidades por parte del Estado y la sociedad están las claves para entender y atender la violencia en Colombia.
Una de sus principales preocupaciones ha sido el conflicto armado interno, sobre el que hace dos anotaciones: la primera es que si de parte del Estado y de los actores armados continúa un discurso que legitima la acción violenta para alcanzar determinados fines, se seguirán atizando las tensiones sociales del país. La segunda se refiere a que las guerrillas han sufrido una degradación a causa del narcotráfico y por la conversión de sus medios en fines, razón por la cual tienen a cientos de nacionales secuestrados en condiciones inhumanas.
“No hay derecho a que en nombre de ninguna causa se prive de la libertad a un ser humano. Desde la perspectiva médica, los secuestrados pasan por problemas severos de desnutrición, de depresión producida por la privación intelectual, de higiene, familiar, sexual y afectiva. Adicionalmente, están expuestos a las enfermedades propias de la selva como la Malaria, la Leishmaniosis y el Dengue”. Ese es el caso de Ingrid Betancur y los otros colombianos que se encuentran secuestrados desde hace meses o años (según la Fundación País Libre, de 1996 a septiembre de 2007 fueron secuestradas 23.401 personas en el país, de ellas más de tres mil se encuentran todavía cautivas).
Las pruebas de vida entregadas en 2007 por las Farc y las enviadas con la ex parlamentaria Consuelo González y la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas, liberadas a comienzos de 2008, demuestran delicados estados de salud en los secuestrados. Por esa razón, el académico afirma “eso tiene que hacer reaccionar al país y al Gobierno. Me parece increíble que se sigan manteniendo los mismos discursos para abordar el secuestro, las mismas fórmulas ya quemadas en vez de emprender una acción eficaz con posibilidades de éxito para poder garantizar la libertad, no sólo de Ingrid, sino de todos los secuestrados”.


