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martes, 01 abril 2008

Luis Fernando Echeverri López

Autor: Mauricio Galeano Quiroz - Especial para Universia Colombia


La búsqueda de la verdad
A raíz de su trayectoria en el laboratorio y en la gestión y desarrollo de proyectos de investigación, el doctor Echeverri define su labor como “un proceso de búsqueda de la verdad a los interrogantes que la naturaleza nos ofrece. Investigar es un proceso infinito porque nunca hay una respuesta definitiva; siempre hay unas preguntas que se derivan de esa respuesta. El investigador es una persona que sospecha de todo”.

Esa inquietud por investigar surge en 1977 mientras estudiaba su pregrado de Química Farmacéutica, pues algunos docentes de la época le brindaron las facilidades para ingresar a un laboratorio. “En aquel tiempo en la Universidad de Antioquia no se hacía investigación, ni innovación –labores tan importantes como la docencia”.

 Cuando ingresa como docente a la Universidad de Antioquia en 1982, la oficina de investigación era “una secretaria, un director y un proyecto de investigación”; pero ahora en el siglo XXI gracias al trabajo de muchos profesionales perseverantes que, como él, proponen y gestionan con alma y corazón proyectos, el campo de la investigación ha crecido tanto en grupos como en proyectos y recursos y, especialmente en la formación de magíster y doctores. “Hemos crecido mucho: hay personal formado en universidades del país y del exterior, hay organización y directrices trazadas (dentro de ciertos límites), existe la posibilidad de intercambios nacionales e internacionales de docentes y estudiantes, publicamos los resultados de los proyectos; y a pesar de que hemos avanzado ¡todavía falta mucho!”, afirma con seguridad el científico.

Luis Fernando Echeverri es magíster en Química de la Universidad del Valle (Colombia); y aunque es conciente de que en el país hay profesionales con títulos de posgrado, y que ha crecido el índice de proyectos y grupos de investigación, ve que este campo tiene un riesgo muy grande. “Los presupuestos disponibles en investigación no son los adecuados para mantener un sistema insipiente que empieza a tomar vuelo. Falta voluntad política para apoyar la investigación –así se tramiten leyes–, porque si al gobernante de turno no le da la gana de asignar recursos sino de imponer sus intereses personales ¡no estamos en nada!”.

Advierte además que existe una gran zozobra por el crecimiento en los grupos de investigación y su clasificación de “excelencia”, y expone lo siguiente: “Si miramos las estadísticas de Colciencias, en Colombia tenemos casi más investigadores por metro cuadrado que universidades como Harvard o Yale, lo cual es una mentira. Tenemos un sistema que por debajo acepta que no somos tantos, ni tan buenos, ni tan competitivos, ni tenemos tanto dinero, ni tanto nivel organizacional como se cree. Esto se debe a que algunos concursos evalúan los grupos pero los criterios de evaluación no son los correctos, por eso se da esa explosión de grupos de investigación”.

Sentado en su escritorio mira al techo y reflexiona en que hay grupos que se constituyen por asociación o “matrimonios por conveniencia”, como él denomina, para conseguir fondos y deduce que es una de las causas del incremento de grupos de investigación. “Algunos grupos obtienen un buen resultado y surge la disyuntiva: lo publica, lo vende o lo patenta”.

Desde su perspectiva explica las tres opciones y dice: “Lo más obvio es publicarlo porque si no se muestran resultados no se obtiene más financiación, y es obligatorio porque si se encuentra algo bueno hay que contárselo a todo el mundo. Si lo protege –lo patenta– es un proceso demorado y costoso que a las instituciones no les interesa porque en la vida práctica tener una patente, si no hay un interesado, es como tener solo una hoja de papel. Y si el resultado se quiere vender no se puede porque es un producto de la institución que ha financiado el proyecto, y como empleado no se tienen derechos, excepto los patrimoniales. A esto se le suma que nuestra industria no está preparada para estos retos, es una industria poco innovadora. Y a los investigadores también nos da miedo fracasar en este tipo de proyectos donde alguien invierte su patrimonio porque los empresarios solicitan la mayor rentabilidad en el tiempo más corto con la menor inversión. Los tiempos nuestros corren diferente a los tiempos empresariales”.

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