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Ciencias de la Educación
Víctor Manuel Gómez Campos
lunes, 26 septiembre 2005

Autor: Luis Fernando Páez (periodista Universia)
Cuestión de competencias
Luego
de 5 años en México, Víctor Manuel Gómez regresó a Colombia. Había
completado 10 años fuera del país y cuando llegó poco a poco se dio a
conocer en el ámbito de la educación superior en el país. Fue asesor de
Colciencias durante dos años, y también estuvo vinculado a proyectos de
la UNESCO, la Organización Internacional del Trabajo, Cinterfor, la
Netherlands Organisation for International Cooperation in Higher
Education (Nuffic), y el ICFES, entre otras.
"Un día vi un aviso
de la Universidad Nacional en El Tiempo en el cual buscaban a alguien
con un perfil como el mío. Me presenté al concurso y al jurado le gustó
mi propuesta de investigación sobre la educación técnica y
tecnológica". Así comenzó su vinculación con esa institución educativa
en el Departamento de Sociología y posteriormente con el Instituto de
Estudios en Educación, del cual es cofundador y que actualmente dirige.
Se
ocupó de problemas como el estatus social y la aceptación ocupacional
en Colombia de la educación profesional frente a la técnica,
incursionando en un área de estudio que era incipiente, pese a que esta
última modalidad de educación existe en el país desde 1970. "Está muy
arraigado en el imaginario social catalogarla peyorativamente como una
educación para pobres, de corta duración y que no ofrece reconocimiento
social".
En Colombia, explica, nunca existió
una diferenciación conceptual entre la educación tecnológica y la
formación de las ingenierías, por ejemplo, en parte porque durante el
siglo XIX y principios del XX se consideraba como una carrera de
formación de las elites, junto con la medicina y el derecho. Por tal
motivo, "la ingeniería nunca fue vista como una carrera tecnológica
aplicada sino como una carrera de intelectuales".
Este fenómeno,
replicado en otras áreas, tuvo múltiples implicaciones para el sistema
educativo colombiano, pues convirtió la formación profesional en una
actividad pasiva y la desligó del desarrollo industrial, la producción
y la innovación.
"La educación tecnológica, en principio, se
orientó a formar al trabajador intermedio entre el técnico empírico y
el ingeniero; esto es fundamental porque al empresario y al industrial
le interesa tener recurso humano calificado y competente para hacer
ciertas cosas que no tienen nada que ver con un profesional que lleva 5
años en una universidad".
Considera que en los últimos años se
ha reconocido la importancia social de las modalidades técnicas y
tecnológicas pues se han destinado más recursos públicos a su fomento y
para la diversificación regional de la oferta de educación superior.
"Gracias a la educación técnica-tecnológica, muchos jóvenes tienen la
oportunidad de ingresar de manera calificada al mundo del trabajo".
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