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Ciencias de la Educación
Carlos Eduardo Vasco
jueves, 11 mayo 2006

Autor: Lisbeth Fog (Periodista científica, especial para Universia)
La interdisciplinariedad
Como
sacerdote, filósofo, físico y matemático, hizo trabajo social con los
pobladores de los barrios orientales, detrás de la Universidad
Javeriana, en la época en que se trazaba la Avenida de los Cerros. Se
fue a vivir con ellos durante diez años para defenderlos y lograr que
la modernización de la ciudad no resultara en su desalojo.
Colaboró
con los investigadores del Centro de Investigación y Educación Popular,
CINEP, y participó activamente en los seminarios que organizaban en
ciencias sociales, economía, derecho, política, filosofía. Por ese
entonces el Padre Alfonso Borrero abría en la Javeriana la facultad de
estudios interdisciplinarios, donde también Vasco participó
activamente. "Fue una coyuntura excepcional porque había mucho espacio
para las lecturas y los debates", dice. "Me ha gustado siempre tener el
mapa de las distintas disciplinas y aprender suficiente de cada una de
ellas para poder dialogar con gente que sabe y también porque la
investigación en educación necesita la mirada de todas estas
disciplinas," remata. Hasta llegó a ser director del Consultorio
Jurídico del CINEP. ¿Un matemático? ¿Un filósofo? Vasco ya empezaba a
tener el mundo en la cabeza.
El hecho de saber tanto de
matemáticas, de física, de las leyes de la naturaleza, de filosofía de
la ciencia, y al mismo tiempo representar a la religión católica, se le
convirtió en un desafío. "Precisamente cuando uno empieza a estudiar
filosofía y lee los autores críticos como Kant, Hegel, Marx, Freud, uno
cuestiona mucho su religión", recuerda. Sus estudios de teología en
Alemania a finales de los sesenta y comienzos de los setenta, pero
además su diario compartir con teólogos protestantes, católicos,
judíos, con filósofos muy críticos de la religión, le facilitaron
formar su propia fe y su relación con Dios. Si a eso se le suma su
trabajo con la gente de todos los barrios de la zona oriental, "eso me
reafirmó que no había ninguna incompatibilidad en la presencia mía como
intelectual, como activista social y como religioso. Al contrario, me
ayuda mucho tener cualquiera de esos tres sombreros que hay que estar
cambiando continuamente".
La interdisciplinariedad también la
vivió durante un año como integrante y coordinador de la Misión de
Ciencia, Educación y Desarrollo, convocada por el presidente de la
República César Gaviria Trujillo en 1993, por la variedad de los
personajes que la integraban: el neurofisiólogo Rodolfo Llinás, el
escritor Gabriel García Márquez, la micóloga Ángela Restrepo, el
historiador Marco Palacios, el físico Eduardo Posada, el ingeniero
Eduardo Aldana, el sociólogo Luis Fernando Chaparro, el líder
empresarial y social Rodrigo Gutiérrez y el inmunólogo Manuel Elkin
Patarroyo.
"El trabajo que yo hice para la Misión se llamó Teoría general de procesos y sistemas,
una idea de cómo manejar la interdisciplinariedad de una manera seria
que no sea simplemente hablar de todo, un poco en forma diletante, sino
tener una visión global de los procesos sociales, sicológicos,
biológicos, físicos, educativos, políticos, etc".
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