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Ciencias de la Educación
Aníbal Mendoza
martes, 27 junio 2006
Autor: Lisbeth Fog - Periodista científica, especial para Universia Colombia
La "pregunta guía"
El profesor Mendoza coordina hoy en día el énfasis de Ciencias Naturales de la Maestría en Educación en la Universidad del Norte, en Barranquilla. Con los integrantes de su grupo de investigación, Eureka, clasificado por Colciencias en la categoría A, trabaja un nuevo método pedagógico que se basa en una pregunta guía, que también denomina "la pregunta orientadora".
“Se trata de saber cómo el niño, a través de una pregunta guía, comienza a indagar, a recopilar datos e información, a analizarlos y llega a conclusiones”, explica. “Aprender de memoria no es aprender; eso es recibir información que se olvida después de un tiempo. Pero si el niño vive la experiencia, con la explicación y la orientación del docente, le quedará como un aprendizaje eficiente. Esto es lo que busca este método”.
Es una manera de utilizar las metodologías propias de la investigación científica para comprender los conceptos de la vida cotidiana. Aprender si realmente el sol sale por el oriente todas las mañanas, si tiene sentido físico pensar que los árboles se mueven cuando se ven desde un automóvil en movimiento, o esa expresión de la gente cuando dice ‘hace calor, luego va a llover’... ¿Qué contestaría? Pues a Mendoza le divierte preguntarlo, y se le ha convertido en su línea de investigación. Claro que más le interesan las respuestas que obtiene.
“A raíz de un fenómeno cotidiano, uno formula preguntas a los estudiantes. Por lo general dan unas explicaciones que están muy alejadas de la explicación científica. Yo busco que el estudiante analice sus respuestas a la luz de los conceptos, de las leyes, de los principios, y puedan así explicar los fenómenos naturales que viven a diario”.
Este ‘juego’ de preguntar se le ha convertido en una propuesta pedagógica que, con un enfoque didáctico, le permite al estudiante desarrollar competencias investigativas. “En nuestra región tenemos el problema que el maestro no tiene esas competencias. Entonces cómo puede ayudar a desarrollar en el alumno competencias investigativas si él no las tiene. La propuesta va encaminada a trabajar conjuntamente con el estudiante y el docente”.
Mendoza asocia la labor investigativa a la enseñanza, principalmente en las disciplinas de matemáticas y física. “La clave de este método didáctico, es motivar al estudiante a través de preguntas y que él ahora tenga la oportunidad de preguntar. Cuando lo hacen es que están metidos en el cuento. Está buscando una explicación que no encaja con lo que están viendo como resultados en el laboratorio. Esa es la clave”.
Con su acento costeño marcado, a Mendoza no le preocupa tomarse la palabra para explicar en qué consisten sus estudios, cómo ha llegado a conclusiones que no habían sido registradas por la literatura científica. Pero su conversación es entretenida y está salpicada con preguntas frecuentes y a veces sorpresivas, que le hace a su interlocutor. Una vez formuladas, espera expectante las respuestas y las ‘codifica’ en su cerebro. Eso forma parte de sus investigaciones. A través de las preguntas “identifica las preconcepciones que tiene el estudiante con relación a los fenómenos físicos, sus teorías previas, sus concepciones alternativas. Es un enfoque poderosísimo. Cuando yo identifico y percibo las formas de pensar de la gente, puedo decirle dónde está mal, y entonces puedo orientarlo”.
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