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Alejandro Boada Ortiz
miércoles, 11 abril 2007

Autor: Lisbeth Fog, periodista científica - Especial Universia Colombia
Un pensamiento novedoso, y en parte idealista
Alejandro Boada podría considerarse un idealista, con los pies en la tierra. “Cuando uno trabaja en estos cosas, trabaja en utópicos”, dice. Pero se defiende argumentando que todos los movimientos, como el cristianismo, el capitalismo y el comunismo comenzaron como algo marginal. “Muchos de esos movimientos marginales mueren y otros se vuelven las grandes tendencias”. Así que está convencido de que esta última opción es la que se ajusta más a su caso, a pesar que por los corredores de la Universidad, cuando sus colegas se lo encuentran, se ponen en actitud de disparo y le dicen: “Piiuugg, te desmaterialicé”.
Habla como una bala, y sin ser intenso, expone con claridad sus teorías, encontrando a su paso personas que van por su misma corriente. A algunos de sus estudiantes de la maestría en la facultad de administración de empresas, les ha generado la inquietud de mirar el mundo desde otro ángulo, sin dejar de pensar en hacer negocios, simplemente hacerlos viables respetando el planeta. Porque de alguna manera hay que seguir viviendo en esta sociedad consumista mientras la desmaterialización de la economía se convierte en una gran tendencia. “Hay que ofrecer opciones de negocio, mejores para el medio ambiente y más rentables para ustedes”, es el mensaje que lleva a sus estudiantes.
Esa mirada profesional le exige estar pensando todo el tiempo y recuerda lo que le dice una de sus compañeras de trabajo: “las mentes existencialistas no viven en paz”. Boada es de esos, de los que siempre se está preguntando qué pasa con las cosas, qué hay detrás, buscando causas, razones, generando hipótesis y tratando de plantear varias respuestas a esos por qué. Parte de su rutina diaria, igual que comer y dormir, es siempre tener un cuestionamiento que lo mantenga pensando, trabajarlo y llegar a conclusiones de acuerdo con las diferentes opciones que se le ocurran. Así le gusta además que piensen sus estudiantes y por eso su meta es “generar inconformes”, como él mismo lo definió.
La teoría de la desmaterialización, por ejemplo, tiene grandes detractores, y Boada es el primero en reconocer que no es una teoría perfecta, ni acabada. Uno de sus retos profesionales es buscar argumentos para hacerle contrapeso a las críticas y generar discusiones que aporten a la relación que tiene el hombre con la naturaleza que le da para vivir. “El pensamiento es una forma de convencer las personas”, dice. Pero muchas veces sus argumentos lo hacen contundente y desconcierta a sus interlocutores, quienes pueden considerarlo enemigo del sistema más que un innovador.
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