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Matemáticas y Ciencias Naturales
Hernando García Barriga
miércoles, 31 diciembre 2003
Autor: Paula grisales (especial para Universia)
Uno de los grandes conocedores de las plantas que crecen en el país es Hernando García Barriga, quien ha trabajado durante más de 60 años en la investigación botánica, especialmente en la de la flora curativa. Su legado ha traspasado fronteras y se puede calificar como fundamental para el conocimiento de la biodiversidad.
Perfil elaborado en noviembre de 2003
Cuando Hernando
García Barriga inició su monumental labor como botánico, el país
desconocía casi por completo la riqueza natural que le era propia. Su
aporte inicial fue entonces la búsqueda de las especies con las que los
indígenas preparaban el curare (veneno) y el yagé (alucinógeno), y el
hallazgo de diversas plantas usadas para sanar.
En las selvas de
Putumayo, en su primer viaje a esta región en 1935, decidió recopilar
en una sola obra buena parte de la información sobre las plantas
medicinales existentes en Colombia, con su nombre científico,
descripción, análisis químico, distribución geográfica, usos distintos
a los curativos y los nombres comunes con los que se conocen.
La primera contribución al conocimiento de esta vegetación la hizo el botánico Enrique Pérez Arbeláez con el libro Plantas útiles de Colombia,
obra que se vería continuada y ampliada de manera notable por Hernando
García, quien dedicó 40 años a esta colosal tarea. En 1974 publicó el
primer volumen de Flora medicinal de Colombia y un año después los dos tomos restantes.
Gracias
a esta investigación quedaron registrados conocimientos populares
valiosos referidos al empleo de las plantas. Tanto los nombres vulgares
como los usos fueron, como él mismo dice en el prefacio de Flora medicinal, "tomados de los labios de quienes viven en la propia región de la planta medicinal".
Describió hierbas entre las que se cuentan la caminadera, como se conoce en Huila la especie Lycopodium clavatum,
que crece en las partes altas de las cordilleras colombianas y se
emplea para hacer que los niños demorados en caminar lo hagan
rápidamente. También incluyó el anamú o Petiveria alliacea que en la
Costa Atlántica es usada para fortalecer las encías, evitar la caries y
la caída de los dientes. Y no olvidó a la singular calzoncitos o Capsella bursa-pastoris, recomendada como regulador interno del organismo, astringente y para combatir enfermedades como la blenorrágia o gonorrea.
De
esta manera García Barriga se constituyó en el pionero en Colombia de
la investigación en botánica económica y medicinal. Por su obra recibió
el premio Alejandro Ángel Escobar en 1975; el premio a una vida
concedido por la Linnean Society of London en 1979; el Richard Evans
Shultes, que concede la casa farmacéutica Shaman, en 1974; la medalla
Juan N. Corpas por toda una vida dedicada a la investigación científica
en beneficio de la salud de los colombianos, en 1996; y una mención de
honor en el Premio al Mérito Científico, otorgado por la Asociación
Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC) en el 2003.
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