Feria del Libro 2008
Especiales
Las nuevas estrellas de la (para) política
lunes, 05 mayo 2008

Autor: Gerardo Ferro - Especial Universia
“Aquí ocurrió algo raro”, se dijo León Valencia al igual que Claudia López y varios investigados independientes cuando en las elecciones del 2002 los partidos Conservador y Liberal quedaron en minoría frente a nuevas fuerzas políticas hasta entonces desconocidas, incluso, en regiones donde el mapa político no había cambiado desde 1930, regiones que eran “tradicionalmente liberales o tradicionalmente conservadoras”, comenta Claudia López, aparecieron de repente lo que López denomina “las nuevas estrellas de la política”.
Y lo que encontraron fue grave: una coincidencia entre la atipicidad de la votación en ciertas regiones a favor de nuevos partidos políticos en zonas de predominio paramilitar. Este cambio en el mapa electoral, significa para León Valencia, el inicio de algo mayor, de una estrategia que buscaba no sólo capturar el poder local, sino incurrir en el poder nacional, y poder regular unas fuerzas surgidas del narcotráfico y la criminalidad.
Esas son algunas de las tesis que se deducen del libro Parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos, publicación de la Fundación Arcoíris. Durante su relanzamiento en la Feria del Libro, López recordó, como constantemente lo recuerda la historia, que aquellos que tiene el poder de las armas y el dinero terminan cooptando a su “supuesto” patrocinador político.
“Lo políticos, ganaderos y empresarios que creyeron que estaban contratando por seguridad a unos bandidos, terminaron sometidos por esos bandidos”. Al final de la presentación, la investigadora y columnista Claudia López le concedió esta entrevista a Universia.
Sus investigaciones sobre paramilitarismo han desatado una polvareda enorme en todo el país. ¿Por qué decidió iniciar una investigación sobre el para-política en Colombia, de dónde surgió la idea?
A partir de la visita de los paramilitares al Congreso en junio del 2004. Después de eso quedé estupefacta. Como ciudadana eso me pareció una agresión, que esos criminales, que apenas estaban iniciando un proceso de paz, tuvieran el escenario del Congreso para justificar sus crímenes, y prácticamente venir a pedir perdón.
Pero lo que más me causó curiosidad fue, no sólo sus posiciones beligerantes y justificatorias, sino que después de ellos habló todo un séquito de congresistas justificando la carrera criminal de los paramilitares. Fue tal el nivel de arrogancia e intolerancia que mostraron los congresistas ese día, que me di a la tarea de investigar quienes eran esos congresistas y cómo obtuvieron sus votos.
Lo que hice fue coger la lista de los oradores de ese día y me di cuenta que tenía un patrón similar: todos habían crecido muy atípicamente su caudal electoral rompiendo todos sus promedios históricos, o incluso gente que no existía en votación. Empecé a encontrar que ahí había un patrón: esos congresistas que habían hablado ese día crecieron exorbitantemente en zonas de dominio paramilitar. El patrón indicaba que prácticamente se habían repartido los votos en zonas de dominio paramilitar a favor de ciertos políticos. Saqué una lista, y esa lista dio 22 congresistas de los cuales ya 20 están en la cárcel.
Sin embargo, el periódico El Colombiano dijo que sus investigaciones tienen “dificultades metodológicas que llevan a conclusiones erradas”.
A mi me encantaría que El Colombiano dijera exactamente cuáles son las inquietudes metodológicas que tiene. La atipicidad que descubrí está medida por una variable estadística. Ahora, toda metodología es académicamente discutible, pero si a El Colombiano no le parece que esa sea una metodología aceptable, entonces lo que nos debería decir es cuál es una metodología aceptable para ellos y la estudiamos. Pero lo cierto es que este método no solamente se ha avalado académicamente, sino también judicialmente.
Muchos de los que estaban implicados en estas votaciones atípicas han aceptado que eso sí fue producto del concierto para delinquir, el fraude electoral, y constreñimiento al elector. Pero aquí la discusión no es académica, es política y judicial. Y una cosa más: cuando presenté mi libro con las investigaciones, el único diario del país que no reseñó nada, ni de forma positiva ni negativa, fue El Colombiano.
Usted ha sido demandada recientemente por el Gobernador de Antioquia, Luís Alfredo Ramos, por denunciar supuestos vínculos paramilitares en su departamento. ¿Qué pruebas encontró de esos nexos que la llevaron a formular esta acusación?
Lo mismo que encontré en Santander, el Magdalena Medio, la Costa Atlántica, Casanare, Meta. En todos estos sitios ha pasado exactamente lo mismo, y es que coinciden votaciones atípicas a favor de ciertos partidos políticos en zonas de predominio paramilitar. La única diferencia en Antioquia es que en el resto del país se han analizado votaciones nacionales, votaciones de Congreso. Lo que hicimos en Antioquia, además, fue analizar votaciones de alcaldes y gobernadores.
La investigación nos mostró dos cosas: una, que Equipo Colombia es el movimiento antioqueño que más ha crecido en zonas de dominio paramilitar; y dos, que en la campaña a la Gobernación del gobernador Ramos, estuvieron todos los investigados por para-política en Antioquia. Yo lo que creo es que el Gobernador debe responder políticamente por esos votos, y lo que él ha dicho públicamente es que aunque hizo campaña con ellos y se benefició de esos votos, él no responderá políticamente por eso.
Aquí hay un patrón del Gobernador de Antioquia de tratar de censurar a la prensa para que estos temas no se ventilen públicamente. El Gobernador Ramos está reaccionando como si se creyera intocable, como si creyera estar por encima de la Ley, y como si creyera que los periodistas no podemos cuestionar su vida pública so pena de estar bajo la intimidación y la amenaza.
¿Pero la demanda ya es un hecho o es apenas una amenaza?
Yo no he sido notificada, pero él ha insistido que la va a poner, y yo creo que lo va a hacer.
¿Qué opinión tiene sobre la Ley de Justicia y Paz?
La Ley de Justicia y Paz me parece que ha sido una solución carente de legitimidad porque fue aprobada por los mismos beneficiarios de los votos del paramilitarismo. Todos los políticos que hoy están en la cárcel por para-política aprobaron la Ley de Justicia y Paz, entonces es como un auto-indulto.
La Ley se compuso porque la Corte Constitucional metió la mano. Pero como fue presentada al Congreso por el Gobierno, inicialmente, era una Ley de total impunidad. Como quedó la Ley después de la intervención de la Corte, creo que es una Ley que busca un balance entre verdad, justicia y reparación. En aras de eso hemos renunciado a la justicia plena, pero también en aras de la paz es importante hacerlo.
Cuál debe ser la posición y el papel del Presidente Uribe para acabar con la para-política. En su opinión, ¿las acciones del Presidente han sido duras o dóciles?
Yo creo que han sido dóciles en este tema. Si el Presidente hubiera tenido, para enfrentar la corrupción política, el mismo temple que ha tenido para enfrentar a la guerrilla, estaríamos en otro mundo. Desafortunadamente no ha sido así. Así que verdaderamente el comportamiento político del Presidente en este sentido ha ayudado muy poco. En eso, el Presidente tiene una deuda de liderazgo.
En el mapa político actual ¿cuál sería un buen sucesor de Uribe?
Líderes hay muchos en cada partido. El punto clave no es ese, aquí lo clave es si el presidente Uribe va a respetar la democracia y la Constitución, o si por el contrario, se nos va a volver otro Chávez y va a cambiar las normas a su antojo para perpetuarse en el poder.