lunes, 07 julio 2008

Autor: Sandra Milena Vera Ch., Revista Azulnaranja - Funlam
Los trastornos mentales en los jóvenes, dicen muchos, son causados por el abuso de nuevos modelos de diversión. El problema va mas allá pues, en Colombia, una de las patologías más desprotegidas del sistema de seguridad social es la enfermedad mental.
El incremento en los trastornos mentales en jóvenes y los inconvenientes del servicio de atención a las enfermedades secundarias, en el sistema de salud en Colombia, ponen en juego la vida de las personas que necesitan con urgencia atención psiquiátrica.
A pesar de que en Colombia la salud es un derecho fundamental, su administración no lo es y apenas califica en el rango de “servicios”, razón que la convierte en un negocio, por eso enfermedades diagnosticadas por fuera del Plan Obligatorio de Salud (POS), como las mentales, pasan a ser secundarias y su tratamiento, hasta que no se demuestre que es una patología riesgosa, en muchos casos tienen que ser solventados por los afectados.
Según José Hernández, abogado especialista en seguridad social, “en general la enfermedad mental es una de las grandes afectadas en el plan de beneficios para la población del régimen contributivo (afiliados con capacidad de pago) y con mayor porcentaje en el régimen subsidiado (afiliados mediante la encuesta del Sistema de Identificación de Beneficiarios de Subsidios –Sisben-). Es mas, el POS tiene muchas limitaciones y en última instancia lo único que reconoce son las severas urgencias siquiátricas”.
Imaginar ser otro
Edison Pino tiene 18 años y es jugador de rol de Calabozos y Dragones hace tres años. Hace seis meses cambió la realidad de su vida por la personalidad del Samurai, su personaje en el juego.
Santiago Jaramillo, entrenador y master de rol, dice que “un juego de rol es aquella fantasía que se vive en directo, en la que se hace necesaria la interacción entre los actores (personajes). En este juego se crea un argumento que cambia constantemente dependiendo de la historia que se vaya planteando. Un juego de rol es una ficción parecida a la trama de una película”.
Los juegos de rol se están instaurando como un nuevo modelo de diversión que provoca diversidad de opiniones.
Según Fáber Alzate, psicólogo de la Universidad de Antioquia, especialista en el tema de alter ego (otro yo) y docente de la Fundación Universitaria Luis Amigó, “el juego, tomándolo como diversión, no puede plantearse como nocivo. Pero, a medida que el jugador se va involucrando en una ficción comienza a considerarse como una enfermedad que afecta la relación social, laboral y familiar de los pacientes e, incluso, se puede llegar al suicidio”.
Edison comenta que “un amigo nos dijo que este juego era innovador en otros países. Que tan solo era escuchar el cuento que nos iba a leer y lo único que teníamos que hacer era representar la identidad de un personaje y, por medio de la cantidad que sacáramos lanzando unos dados, el personaje iba adquiriendo poderes y fuerza para derrotar a sus contrincantes”.
El master en una partida anunció que el Samurai –Edison- tenía que morir y desaparecer del juego. “Solo recuerdo que me enfurecí. Me dio un ataque de histeria, solo eso. Yo venía perdiendo con mi personaje en partidas anteriores. Yo sentía que eso me aburría” dice Edison.
La mamá del Samurai, Ángela Avendaño, dice que luego de ese episodio “se le veía deprimido, no salía a ninguna parte, siempre con una actitud agresiva, se fue volviendo un muchacho introvertido. Un día que lo llamé a almorzar, me habló incoherencias y me dijo que él sólo comía del fruto del árbol de la sabiduría. Ahí me di cuenta que el necesitaba ayuda”.