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Artículos de educación superior
Sin educación de calidad estamos perdidos
martes, 29 agosto 2006

Autor: Sebastián Edwards, ex economista en jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial
La decisión de China de poner fin a su política de atar el yuan al dólar ha sido saludada en América Latina con entusiasmo y optimismo. En el Continente se argumenta que un tipo de cambio más flexible para el yuan reducirá la injusta ventaja de China en los mercados internacionales.
Esto, se dice, hará que las exportaciones latinoamericanas de bienes manufacturados sean más competitivas en el ámbito internacional.
Optimismo que está fuera de lugar. A pesar de las reformas anunciadas, es poco probable que haya alguna flexibilidad significativa del tipo de cambio en la moneda china. China ya ha manifestado que el nuevo sistema de tipo de cambio se orientará a mantener la estabilidad de la moneda. Su política está diseñada a semejanza de la de Singapur, que ha evitado grandes fluctuaciones cambiarias y ha mantenido durante los últimos 3 años un tipo de cambio bastante más competitivo que la totalidad de los países de América Latina.
Esto significa que, para competir con éxito con China, los países latinoamericanos necesitarán aumentar su productividad. Lamentablemente, el Continente no se encuentra bien posicionado para estos desafíos.
El principal problema es la calidad extremadamente baja de los sistemas educacionales de la región. Varios estudios internacionales de años recientes, muestran que los países latinoamericanos ocupan los últimos lugares, particularmente en matemáticas y ciencias.
Por ejemplo, las pruebas administradas por la OCDE en 2003 determinaron que los estudiantes brasileños quedaron en el último lugar en matemáticas entre 40 países. En las mismas pruebas, México ocupó el lugar 37, mientras que Uruguay, país latinoamericano que logró la mejor calificación, quedó en el puesto 35.
Los estudiantes latinoamericanos se desempeñaron particularmente mal en la parte de “solución de problemas” de estas pruebas. Esto refleja la naturaleza anticuada de los sistemas educacionales de la región, que todavía ponen énfasis en la memorización y la repetición. Lamentablemente, los resultados no son mejores cuando se trata de habilidades de lectura; nuevamente, las naciones latinoamericanas quedaron en los últimos lugares en la muestra de 40 países.
Algo parecido arroja el prestigioso Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMSS, por su sigla en inglés). En el 2003 los estudiantes chilenos de octavo grado ocuparon el lugar 39 entre 44 países, en matemáticas, y en ciencias lograron un puesto solo ligeramente mejor (37). Es interesante el hecho de que muchos países que tuvieron mejores resultados que Chile en estas pruebas estandarizadas, tienen un menor ingreso per cápita.
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